La
técnica de alta velocidad está cobrando
auge entre los fotógrafos de la
naturaleza. A pesar de que la especialidad de alta velocidad
es relativamente compleja, pues requiere el dominio de
los flashes y trabajar con precisión, los resultados
son tan extraordinariamente vistosos que merece la pena
el aprendizaje.

Se
trata de conseguir velocidades de disparo muy superiores
a las que pueden ofrecer la mayoría de las cámaras
del mercado. Con esta técnica es normal trabajar
con velocidades por encima del 1/8.000 y de esto modo
puedes “congelar” el movimiento del pájaro
más veloz.
Es un tipo de fotografía donde se deja poco margen
a la improvisación, todo está preparado
de antemano. En la naturaleza esto requiere crear un escenario
apropiado, conocer con antelación la trayectoria
del animal y realizar múltiples ensayos.
La fotografía digital ha hecho posible que está
técnica esté al alcance de todos, pues sobre
la marcha puedes ver las fotografías y corregir
una y otra vez hasta que consigues las imágenes
que buscas. Lo normal es hacer muchas tomas (y sesiones)
antes de obtener los resultados deseados. Se podría
decir entonces, que en general, la alta velocidad es un
tipo de fotografía donde predomina el proceso,
más que una toma aislada en un día afortunado.
La preparación
El reto de fotografiar el vuelo de algunas aves sobre
una superficie de agua y al mismo tiempo componer su reflejo
en la escena se convirtió en un trabajo donde todo
debía estar muy controlado para que los resultados
fueran los más fructíferos posibles, nada
podía dejarse al azar.
El primer paso fue construir un estanque lo suficientemente
grande como para que los pájaros volaran distancias
tan largas como para poder captar sus acciones al completo
y corrigiendo encuadres si fuera necesario.
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Construimos una caja de madera de 200x300 centímetros,
y con un alto de 15cm. La levantamos del suelo 60cm con
pilares de bloques de cemento (hay que asegurarse que
la caja quede a nivel). La idea es que la cámara
quede en su momento casi a ras del agua. Forramos la caja
de madera primero con fibra de vidrio y luego con una
goma negra para estanques y lo llenamos de agua.
La construcción de un escondite permanente con
un cristal espía ( que nos proporciona una visión
muy abierta del escenario y por tanto mayor control visual
de todo lo que ocurre sin obstáculos) remata el
montaje.
El escenario propiamente dicho, es sólo la parte
que entra en el encuadre de la fotografía. Aquí
es muy importante esmerarse al máximo en la decoración
y cuidar todos los detalles. En este tipo de la alta velocidad
con flashes esto incluye un fondo artificial que normalmente
es una fotografía de paisaje o textura, un poco
desenfocada y ampliada para hacer un póster (en
nuestro caso de 90cm x 60cm o 150cm x 80cm). Luego pegas
la fotografía sobre un soporte que puede ser de
madera, plástico, etc. o puedes encargarla a alguna
tienda especializada y que te la monten directamente sobre
foam (espuma dura recortable). A partir de aquí
ya tenemos todo lo necesario.

Ahora viene la mejor parte para el fotógrafo de
la naturaleza: pasar horas en el campo cerca de los animales,
observando y aprendiendo su comportamiento e intentando
captar la esencia de su belleza y movimientos en una fotografía.
La técnica
Configuramos nuestras cámaras en manual para que
si se hiciera una foto sin flashes saliera muy oscura,
casi negra. De esta manera te aseguras que la mayor parte
de la luz en la escena sea la que se aporta con los flashes.
Montamos un esquema de flashes: En este caso entre 3 y
5 por fotógrafo. Mínimo dos al pájaro
y uno al fondo para que quede iluminado. Los flashes en
manual con potencias parciales.
Los flashes a potencias parciales emiten destellos muy
cortos (de entre 1, 2, 5 u 8 milisegundos) y de baja potencia,
que no suelen afectar a los pájaros. Además
se trabaja a la sombra, con una buena cantidad de luz
día, de tal manera que en ningún caso los
destellos son cegadores.
En el siguiente gráfico de barras se explica de
forma simple y de fácil comprensión cómo
funciona la alta velocidad en fotografía.

En el gráfico vemos tres “velocidades”
en la luz ( por así decirlo ): La luz ambiente
medida con el fotómetro ( en azul ), la de obturación
en cámara y que corresponde a la sincronización
cámara-flash ( en rojo ) y la velocidad de destello
de los flashes con un escalón de potencia 1/16.
( en verde).

Hay diferentes posibilidades para hacer alta velocidad:
en estudio, al aire libre (al anochecer o el amanecer,
días nublados) y en cualquier situación
en que el fotógrafo pueda aportar la mayoría
de la luz a la escena mediante flashes.
Bajo este concepto, podremos “paralizar” por
completo el vuelo o movimiento del ave, o “pintar”
ese movimiento igualando la velocidad de la obturación
con la luz ambiente y dando el golpe de flash en el último
momento ( flash en segunda cortinilla ).

Las fotos de este artículo están realizadas
en la naturaleza, con animales en libertad, con un escenario
al que proporcionamos sombra y con los fotógrafos
y las cámaras dentro de un escondite. Disparamos
a mano, con cable disparador, en ráfagas de uno
a tres disparos, cuando el ave entra en el comedero o
bebedero.
Todo está preparado y pre-enfocado de antemano,
pues en el mejor de los casos únicamente se tiene
tiempo de pulsar el disparador. Muchas de las fotos que
tomamos no son buenas, pues están cortadas, desenfocadas,
¡o ni siquiera habíamos pillado al pájaro
dentro del encuadre! Colocar un posadero de preentrada
al comedero es crucial con el fin de crear una trayectoria
previsible y paralela a tu enfoque.
Las sesiones fotográficas
Hasta aquí todo es teoría, todo debería
estar controlado, pero no hay que olvidar que estamos
en plena naturaleza y los animales son silvestres.
Empezamos las sesiones con las clásicas fotografías
de poses con reflejos al fondo del estanque con una decoración
acorde a la situación. Pronto los pájaros
se van habituando al “estudio al aire libre”,
al escenario y los flashes.


El
siguiente reto es llevar a nuestros invitados al centro
del estanque e intentar los primeros vuelos con reflejo.
Se les proporciona una pequeña islita y un posadero
de pre-entrada que nos facilitará el encuadre y
el pre-enfoque y comienzan los primeros problemas; necesitamos
que no haya nada de viento ya que la más ligera
brisa nos destroza todos los reflejos perfectos ( incluso
su propio aletear sobre la superficie del agua ). Aún
así se empiezan a obtener algunos buenos resultados
y surgen nuevos problemas.
Una de las especies se hace la dueña del lugar
y no nos deja trabajar con las demás especies:
la Lavandera blanca (Motacilla alba) toma el
control del lugar y salvo alguna excepción donde
el petirrojo aprovecha unas de las pocas ausencias de
la lavandera, todas las fotografías se las lleva
ella y ni siquiera su prima, la Lavandera cascadeña
(Motacilla cinerea), se atreve a entrar.

Lavandera blanca (Motacilla alba)

Petirrojo.
Llega
el momento de fotografiar el hábito de las lavanderas
de alimentarse en la superficie del agua en pasadas vertiginosas
mientras capturan algunos insectos que flotan o están
levemente sumergidos. Nuevas dificultades aparecen en
el trabajo, hay que colocar el alimento dentro del agua,
que no se desplace del lugar elegido y que ellas tengan
la confianza de realizar los lances. Un alambre donde
enganchamos los tenebrios (gusanos de la harina, Tenebrio
molitor) nos soluciona el primero de los problemas
y el segundo deja de serlo cuando la Lavandera blanca
realiza su primera captura, la primera de decenas de ellas.


Lavandera
blanca
Finalmente,
la Lavandera cascadeña perdió todos sus
miedos. La Lavandera blanca, más fuerte y robusta
seguía teniendo el territorio, pero la cascadeña,
muy agil y veloz, comenzó a realizar pases a toda
velocidad, burlando el marcaje de la blanca. Y al igual
que su prima, también terminó por regalarnos
infinidad de capturas sobre la superficie del agua y hacernos
testigos directos de sus diferencias “ técnicas
“ al realizar dichas acciones de captura al vuelo.

Cascadeña.
Solo a través de las fotografías en alta
velocidad pudimos darnos cuenta de la belleza de movimientos
en estas especies que a simple vista parece que vuelen
con movimientos espasmódicos y poco gráciles…
que equivocados estábamos. En estas fotos podemos
descubrir el baile de las lavanderas, las hadas del estanque.