RAID
FOTOGRAFICO "America Andina"

Con el auspicio de FNAweb.org
Segunda Parte
Desierto
y Costa Pacífica.
Chile-Perú

Texto y Fotografías ©
Ivan Hoermann
Desierto
de Atacama y costa del Pacífico (Chile-Perú).
Chañaral, Chile (Km 1300) a Paracas,
Perú (km 3750)
Amanece
en Chañaral, Chile. Luego del cruce cordillerano por
el Paso San Francisco este nuevo día nos recibe a nivel
del mar.
Una bruma procedente de las frías aguas del pacífico
cubre todo el sector costero, el aire se siente distinto, en
comparación con los altos Andes, más húmedo,
más cálido. Más amigable para la vida.

A
pocos kilómetros de Chañaral se encuentra el Parque
Nac. Pan de Azúcar, nos dirigimos al mismo a través
de un camino de ripio en buenas condiciones y que bordea el
océano, son 30 km hasta el centro administrativo del
Parque Nac., aquí uno se encuentra frente a la Isla Pan
de Azúcar donde reside una importante colonia de pingüinos
de Humboldt.


Playa Pan de azucar.
Es notable como en esta región desértica, la zona
costera recibe un aporte de humedad del mar, esto se evidencia
en la vegetación, que si bien sigue siendo xerófila
(de ambientes áridos) es mucho más abundante o
directamente existe, en relación a los desiertos andinos
y al grandioso Atacama que ya nos rodea.

Los cerros cercanos al mar y sus laderas que lo enfrentan reciben,
casi diariamente y a horas de la mañana, una constante
humedad traída por la niebla del mar, aquí este
fenómeno se denomina Camanchaca. Gracias a ella se desarrollan
numerosas cactáceas y hierbas que “verdean”
las laderas.

Camanchaca.

El parque ofrece unas exquisitas playas, amplias y de arenas
claras, que contrastan con las rocas oscuras del lugar. Abundan
las aves, gaviotas, playeritos, ostreros y otras netamente terrestres.
También, según los años, aquí se
produce el fenómeno del Desierto Florido, que se da cuando
la lluvia, humedece un poco la reseca tierra y despierta semillas
de herbáceas que estuvieron “dormidas” por
años.
Salir
del Parque es ya adentrarse en el desierto absoluto, el famoso
Atacama, si bien pensaba que conocíamos el desierto sin
dudas este nos dejó sin palabras. Cómo describirlo??
, un mar de rocas… Marte en la tierra. La ausencia de
vida es total, o al menos para nuestros ojos, caminamos por
su polvorienta superficie, no encontramos cactus, ni líquenes,
ni hierbas secas, sin insectos….nada, un reino mineral
puro. El lugar más seco de la tierra…

Atacama.
Por eso no nos extraña encontrar cada ciertos kilómetros
varias explotaciones mineras desperdigadas en esta amplitud.
Como aspectos negativos notamos rápidamente que las huellas
de vehículos y la basura persisten aquí por mucho
tiempo, el desierto conserva y deseca todo, por ello al lado
de la “civilización” siempre encontramos
una naturaleza herida… reflejo de una humanidad enferma.

Casas
con material reciclado de la mineria.
El origen de este desierto, dicho de manera muy resumida, se
debe a un conjunto de factores interactuando, uno de ellos es
la presencia de la Cordillera de los Andes, con sus picos de
más de 6000 m de altura impide que pasen las corrientes
de vientos húmedos provenientes del este. Por otro lado,
la corriente marina de Humboldt, proveniente de la Antártida
se desplaza cerca de la costa y al ser muy fría, reduce
la evaporación del agua de mar impidiendo la formación
de nubes importantes. Sumado a ello, en este sector se encuentran
centros de alta presión muy estables que producen vientos
y alejan las posibles tormentas que pudieran existir. Resultado
de todo ello? El Atacama, donde se registraron en algunos sectores
más de 300 años sin lluvias…
Gran sorpresa nos causó encontrar en pleno desierto,
con esa sequedad extrema, rastros de las antiguas civilizaciones
que poblaron estos lugares. Como por ejemplo los geoglifos del
Cerro Unita, al norte de Iquique. Se hallan varias representaciones
de este tipo, generalmente a lo largo de las antiguas rutas
del desierto.


Geoglifos

Existe un único río que atraviesa el desierto,
es el Río Loa, el más largo de Chile. Si bien
no posee un caudal considerable permite el riego de cultivos
y el asentamiento de poblaciones en sus orillas. También
fue utilizado por los primeros habitantes de la zona, al ser
una fuente de agua dulce permanente. Sin embargo, actualmente,
sufre una importante contaminación por las actividades
mineras que se realizan en su cuenca.
Compartimos este enlace para más información:
http://www.noalamina.org/mineria-latinoamerica/mineria-chile/la-muerte-del-rio-loa-por-el-xantato-y-detergentes.

Desembocadura Río Loa.
Hacia el norte del Atacama el desierto costero continúa,
algunos científicos afirman que es el mismo Atacama.
Sin embargo, para nuestros ojos de viajero no se ven grandes
diferencias.
Este mar de rocas y arena se encuentra surcado, o “cortado”
por varios valles (principalmente al sur de Perú). Y
si el desierto es casi inerte, aquí la vida bulle, concentrada
en estas fajas longitudinales, a las cuales el agua de los Andes
les da vida.


Oasis en Nazca
Los valles verdes contrastan con las arenas amarillentas del
desierto. En estos verdaderos oasis se encuentran los poblados.
Se cultiva maíz, papas, algodón, alfalfa, arroz,
olivos entre otros. Son increíbles los mercados de estos
pueblos, donde se encuentran frutas “exóticas”
del amazonas, junto a televisores, heladeras, pollos, comidas
al paso…olores, colores, sonidos, desorden con un cierto
orden no estipulado…todo un deleite para la curiosidad
del fotógrafo de viajes.

Cultivo
de arroz.
Como la superficie fértil es escasa y valiosa, generalmente
las viviendas se construyen sobre las laderas secas, conservando
así la superficie cultivable del valle.
En el sur de Perú, en ciertos sectores es posible encontrar
las dunas “barján” formaciones móviles
de arena con aspecto de boomerang. Son originadas por vientos
fuertes y constantes de una misma dirección, la arena
se desplaza sobre una superficie más dura. Alcanzan hasta
6.-7 metros de altura. Estos tipos de dunas también fueron
observadas en la superficie de Marte.


Dunas
en ICA.
La
costa marina de estos lugares es generalmente abrupta, no abundan
las playas, es un relieve caprichoso, áspero. Los Andes
se introducen a pleno en el Pacífico. En cada pequeño
“plano” es común observar pueblitos de pescadores
y mariscadores que reciclan los rezagos de la industria minera
para hacer sus casas.
El mar y el litoral costero son ricos en vida, un ejemplo de
ello lo podemos vislumbrar en las Islas Ballestas y Península
de Paracas de las que hablaremos en la siguiente parte.

Dunas
en Perú.



Chorlo
nevado.

Flora
en el desierto.

Paracas.

©
Ivan Hoermann
Algunos
consejos:
-Proteger el equipo de la salinidad del
mar, el aire húmedo y salado penetra en cada espacio
-La radiación solar es muy fuerte,
hay muchos brillos, un polarizador ayuda bastante. También
ayuda para apreciar mejor el color del agua de mar
-Es común la presencia de polvo,
un kit de limpieza no estará de más.
-El ambiente es muy rico fotográficamente,
todo nos servirá, desde un gran angular a un tele y un
macro. Y si nos gusta el agua….llevar una carcasa o cámara
sumergible nos abre aún más las posibilidades
de fotografiar la naturaleza.
-El Parque Nac. Pan de Azúcar
merece un par de días dedicados a él. No defraudará.
-El
agua es vida, lleve siempre una abundante provisión.
Protector solar, gorro y lentes con filtro UV.
1era
parte: Paso San Francisco. Argentina-Chile
2da
parte: Desierto y Costa Pacífica. Chile-Perú.
PROXIMAS ENTREGAS:
3era parte: Nazca e Islas Ballestas. Perú. -
4ta
parte: Machu Picchu y valle sagrado. Perú. -
5ta
parte: Lago Titicaca. Perú-Bolivia -