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Flysch
de Itzurun (Zumaia)

Por
© Luis Fco. Llavori Romatet
Introduccion:
Según los científicos, hace más de 50 millones de
años, un meteorito impactó contra la tierra y además
de provocar la desaparición de los dinosaurios y el 80% de las
especies coetáneas, nos dejó un legado: el iridio.
La orogenia alpina que formó los Himalayas, los Alpes, los Pirineos
y elevó el Arco Vasco, hizo que esos paleo fondos marinos emergieran
aquí casi verticales, originando lo que se conoce como Flysch.
Descripcion:
Desde niño han despertado mi curiosidad esas formaciones espectaculares
de los Flysch de la playa de Itzurun, que junto con la sensación
de libertad que produce el hecho de vivir tan cerca del mar y de la montaña,
te hace sentir la necesidad de reflejar todas esas inquietudes y sensaciones
de alguna forma.
Una tarde del día de Reyes de 2008, después de comer en
casa de mis padres, mi compañera Lourdes y yo salimos a pasear
por la orilla de la playa.
Para ser invierno, la temperatura era suave con un ligero viento del sur,
muy raro para la época en la que nos encontrábamos y especial
para ese tipo de atardeceres donde el cielo se viste con matices rojizos.
Además… por la diferencia de temperaturas, empezó
hacer acto de presencia una ligera bruma marina que poco a poco fue inundando
toda la costa.
Los recientes temporales que azotaron la costa de Euskadi se llevaron
gran parte de la arena de las playas, dejando al descubierto todas las
rocas que forman la rasa mareal y que podemos observar en la foto.
Instantes antes de que el sol se ocultara y a medida que la marea iba
subiendo, los reflejos se iban sucediendo en el agua y sobre las rocas
mojadas. El cielo se torno entre rojo, naranja y amarillo que junto con
el azul y la débil bruma del horizonte, provocaron un paisaje casi
mágico y misterioso.
Era el momento justo para empezar, montamos el trípode, hice varias
tomas de prueba, tuve que colocar dos filtros degradados (120S + 120M)
para contrarrestar las diferencias de luz entre el cielo y la zona de
las rocas. Con todo y con eso, el histograma quedaba aun corto en las
altas luces, por lo que tuve que sobrexponer dos pasos (+0,7) y una vez
que conforme un histograma adecuado y ya relajado… efectué
una serie de tomas y composiciones mientras contemplaba con admiración
lo que la naturaleza me iba ofreciendo en cada uno de los disparos que
hacia con la cámara.
Es muy difícil describir con palabras esos instantes. No siempre
se dan las circunstancias idóneas, la naturaleza es muy caprichosa,
pero cuando eso ocurre y tienes la suerte de estar en el momento y en
el sitio justo y llevar a cuestas tu cámara... hay un fuerza que
te arrastra hacia lo que te muestra la naturaleza y lo único que
hay que hacer es gozar y apretar el disparador con mucho cariño.
El tiempo paso muy rápido, la marea subía a la misma velocidad
y en el horizonte los destellos de las luces de los alejados pueblos que
conforman la costa, nos indicaban que la tarde tocaba a su fin. Era la
señal para la retirada, el momento oportuno para recoger los bártulos.
Se fue el sol y todo lo demás, la bruma cada vez más intensa
iba envolviéndonos en una noche cada vez más oscura y más
fría, momento en el que decidimos irnos a casa, dejando en paz
a la playa y a sus habitantes.
Datos
Técnicos:
- Cuerpo: Nikon D200
- Objetivo: Nikon 17-55mm. (37mm.)
- Diafragma: f18
- Tiempo de exposición: 6 segundos
- Espejo levantado
- Filtro degradado neutro Cokin 120S y 120M
- Sobrexposicion +0,7
- Trípode Manfroto
- Cable disparador
© Luis
Fco. Llavori Romate
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