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Destinos
Recomendados
Otoño
en el Parque Nacional Los Alerces
Chubut
Textos
y fotos © Ivan Hoermann

Chubut, Parque Nacional Los Alerces, puede sonar lejos, pero…no
lo es tanto, a sólo 100 km al sur de El Bolsón, pasando
por la localidad de Cholila, ya podemos ingresar a él a través
de la Portada Norte, luego la ruta de ripio continúa y por
60 km iremos bordeando lagos, ríos, bosques y montañas
maravillosas.
Llegamos a Villa Futalaufquen, el corazón administrativo del
área protegida, donde funciona el Centro de Informes cuya función
es brindar información; así podemos orientarnos en cuanto
a nuestros intereses en particular.
Son 263.000 has que desde el año 1937 han sido declaradas Parque
Nacional, una amplia superficie que protege una muestra del bosque
andino patagónico y parte de la denominada selva valdiviana,
donde se desarrolla el Alerce, árbol milenario de grandes proporciones,
endémico de Argentina y Chile. Hacia el oeste, en el límite
con Chile, las precipitaciones pueden alcanzar los 4000 mm anuales.
Los lagos están conectados por ríos que se unen en uno,
llamado Río Grande o Futaleufú, el cual finalmente lleva
sus aguas al Océano Pacífico.

¿Cómo
llegar?
El Parque tiene tres accesos principales.
Uno por el norte donde se accede desde la localidad de Cholila, por
camino de ripio, son 25 km (Ruta 71) hasta el ingreso al área
protegida.
Otro, desde Esquel y Trevelin; el primero por ruta asfaltada, recorriendo
35 km hasta la conocida “Portada Centro” y desde Trevelin
son 22 Km, (Ruta 71, 12 Km de ellos son de ripio) que también
arriba a Portada Centro.
Y por último, en el sector sur, desde Trevelin 12 Km asfaltados
hasta la “Portada Sur” donde se llega hasta la Presa Hidroeléctrica
Futaleufú.
Esquel cuenta con terminal de ómnibus que recibe empresas de
larga distancia, ofrece diferentes servicios que permiten conectar
la ciudad con El Bolsón, Bariloche, Neuquén, Buenos
Aires, Pto. Madryn, Trelew, Córdoba. Desde Esquel existe buena
comunicación con Trevelin, distante a 22 km (micros urbanos
cada hora). Hacia el Parque sólo hay una línea regular
que ingresa al Parque (sale sólo desde Esquel), pasa por Villa
Futalaufquen y llega hasta Cholila, es decir que atraviesa gran parte
del Parque Nacional. Algunas frecuencias llegan hasta Lago Puelo.
Fuera de temporada las frecuencias son bajas (1 por día), en
alta (diciembre a marzo) alcanzan hasta 4 por día.



En Cholila se puede tomar esta misma empresa que regresa por idéntico
itinerario.
Esquel también cuenta con aeropuerto, hay frecuencias semanales
a Bs. As.
En el límite sur del Parque está el paso internacional
a Chile, desde Trevelin son 35 km, llegando a la localidad de Futaleufú
(Chile) donde se puede disfrutar, ya en el país vecino, de
una región tan mágica como ésta.
Qué
visitar y qué lugares tener en cuenta
El otoño es una estación muy particular en la región
, los días se acortan y el sol ya es mucho más suave,
nubes de neblina por la mañana cubren los valles, mientras
que si subimos a algún cerro un mar de nubes se extiende debajo
nuestro y sólo las cumbres aparecen como islas lejanas, arriba
el sol brillante. Las chimeneas de las casas ya empiezan a humear
temprano, afuera está frío, pero adentro se adivina
la tibieza del hogar, el calor de las estufas a leña y el olorcito
del desayuno con algún dulce casero, toda una tentación.



Podemos decir que todo el parque es un gran escenario donde el bosque
toma los colores del alba (o del ocaso), las zonas abiertas, de horizontes
amplios, como las orillas de lagos, miradores sobre cerros o en el
valle de Trevelin nos permitirán abarcar la cordillera y la
franja colorida del bosque de lengas. En las zonas bajas los ñires
serán los responsables de dar el color del otoño.
Es la época de los hongos, dentro del bosque, debido a la temporada
de lluvia que ya empieza, surgen cientos de especies multicolores
de variadísimas formas y tamaños. Un desafío
constante para el fotógrafo que le guste el macro y ángulos
bajos.
También son interesantes todos los cursos de agua, las piedras
se encuentran cubiertas de verdes musgos, el agua arrastra hojas coloridas,
contrastando con el fondo rocoso. Para esto, recomiendo visitar el
Río Arrayanes, el arroyo Cascada y el arroyo Rañinto.
Los arroyos que se encuentran en el bosque de lengas, son sin duda
los más llamativos, para acceder a este ambiente tenemos distintas
opciones.
En el Parque hay gran variedad de sendas habilitadas que nos pueden
llevar hasta este tipo de bosque. Por ejemplo la senda del “Alto
el Petiso”, “El Dedal”, “Refugio Cocinero”
(son las principales). Conviene informarse en el Centro de Visitantes
que se encuentra en Villa Futalaufquen o en la Seccional de Guardaparques
más cercana, estas sendas requieren obligatoriamente tener
prendas aptas para nieve, ya que en esta época del año
son comunes las nevadas. Estos circuitos nos llevan unas horas de
caminata, pero nada mejor que ver el paisaje y los detalles de un
variadísimo bosque que cambia a medida que ascendemos.


Si no queremos caminar mucho o no tenemos el tiempo suficiente se
puede ir por caminos vehiculares (fuera del Parque), generalmente
son antiguas huellas de carro que ahora se utilizan como circuitos
turísticos. En estos casos, es necesario una camioneta. Algunas
agencias turísticas de la zona ofrecen el servicio.
Y si estamos con muy poco tiempo sólo con prestar atención
en los alrededores de toda la ruta 71, los ñires nos darán
una amplia gama de colores, del amarillo al rojo intenso. Los lagos,
el azul profundo; los arrayanes, el naranja y verde intenso; el Río
Arrayanes, un verde esmeralda y los hongos, desde el amarillo y blanco
hasta el violeta.

Época recomendada: La naturaleza nos determinará
en qué días el otoño estará en su esplendor,
pero, suele ser entre el 15 de abril y 15 de mayo. Todo depende de
las condiciones climáticas ya que, no todos los años
el clima es regular, puede atrasarse una semana, adelantarse dos,
en fin, lo ideal es poder tener un contacto en la región para
que les informe sobre cómo se presenta el año (si alguien
necesita este contacto quedo a disposición por medio de mi
mail). Incluso las hojas sobre los árboles se mantendrán,
siempre y cuando no haya mucho viento. En ocasiones el follaje está
rojo por 4-5 días y luego “desaparece” por el viento.
Si tenemos suerte puede durar casi un mes.


De todas formas no hay que desesperarse, siempre se encuentra algún
lugar, algo protegido, que nos permite darnos el gusto de atrapar
la luz del otoño.
Otra cosa importante es tener paciencia, ya comenzó la época
de lluvias, es muy probable que el sol no aparezca por días.
En contrapartida , la luz difusa de las nubes favorece algunas tomas.
Equipo
recomendado: En esta época la humedad es alta y es
frecuente que se condense en el equipo, son comunes las lluvias y
pueden darse las primeras nevadas. Una carcasa o algún protector
para el equipo sería lo mejor, también paños
para secar el lente.
Es recomendable tener un par de baterías de repuesto, ya que
se agotan con facilidad por las bajas temperaturas.
Este tipo de ambiente nos permite usar macro, gran angular y teles.
Con cada uno de ellos tendremos acceso a diferentes imágenes.
Un filtro polarizador nos ayudará mucho a saturar los colores
y eliminar reflejos. Pero a veces nos deja con poca luz y necesitaremos
un trípode sí o sí.
Algunos consejos
Luego de una extensa jornada fotográfica entre neblinas o el
fresco patagónico, nada mejor que ir a una Casa de Te Galés,
para reponer fuerzas y disfrutar del cálido ambiente que nos
brindan los descendientes de los pioneros galeses que colonizaron
la zona.

©
Ivan Hoermann
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