La
diversidad de habitats y la rica historia que atesoran estas
tierras, nos desafían a entender las múltiples
relaciones existentes entre hombre y naturaleza.
En el Parque Nacional Mburucuyá, podremos
encontrar todo el encanto de la región ecológica
del Iberá, mechada por mogotes de monte y palmares inmersos
en un mar de pastizales, junto al siempre cambiante estero.

Los mogotes boscosos, manifestaciones australes de una comunidad
tipica del noroeste de Corrientes, presentan una flora semejante
a la de las selvas que acompañan los ríos de la
región, pero aquí se disponen a modo de isletas.
Toda la zona, y previa a la llegada de la primavera, se colorea
con el rosado de los Lapachos en flor, y a fines de la temporada
estival los Timbos les dan un toque particular con sus renegridos
frutos; todo contenido en los verdes resplandecientes del laurel,
árbol que domina estas formaciones vegetales.


Otro de los ambientes característicos es el palmar de
Yatay. Estas palmeras sn tipicas del este argentino donde su
distribución original se ha restringido notablemente
debido a las actividades agropecuarias del último siglo.
La
historia
Ya
a principios del sigo IXI, el naturalista francés Alcides
D´Orbigny quedó deslumbrado por la belleza de sus
palmares, pero el característico paisaje fue modificándose
dramáticamente por efecto de la ganadería, la
agricultura y la tala de los bosques nativos, alteraciones que
también ocasionaron el desplazamiento de la fauna original.
En
el año 1928 el botánico danés Troels Pedersen
adquirió 17.660 hectáreas en la zona donde practicaba
la ganadería teniendo en cuenta la protección
de los ambientes originales. A partir de la década del
40, Pedersen y su esposa Nina, asumieron la administración
y, progresivamente, la conservación pasó a primer
plano. Este accionar alcanzó su punto culminante con
la donación de las estancias Santa Teresa y Santa María
para la creación del parque nacional.



El trabajo realizado por Pedersen, alcanzó hasta los
últimos rincones del área, arrojando como resultado
un inventario florístico de más de 1300 especies,
algunas de ellas nuevas para la ciencia. Esto ubica al parque
en un lugar privilegiado en cuanto al conocimiento de su flora.


La Administración de Parques Nacionales trabaja aquí
desde 1997 y en el 2001, fuera creado el Parque Nacional
Mburucuyá posibilitando que en la actualidad
podamos conservar este ambiente, disfrutarlo y reflexionar acerca
de su historia.
Rarezas
del pastizal
Los
pastizales de la región son refugio de especies amenazas
de extinción, entre las aves se puede destacar el Yetapá
de collar, capuchinos y corbatitas. Las poblaciones de estas
aves están en peligro por la desaparición de pastizales
naturales entre otras causas, reemplazadas por cultivos.
Otro habitante de estos ambientes, es el Aguará guazú
que se alimenta de pequeños roedores, aves del estero
y una importante proporción de frutos silvestres.


Los
senderos
El
Sendero Che Roga (2600 mts) nos permite descubrir
palmares jóvenes, extensos montes de laurel y las comunidades
acuáticas asociadas a las lagunas.


Por su parte el Sendero Yatay (5800 mts ida
y vuelta), nos lleva a un punto panorámico donde se avistan
palmares de gran altura y toda la extensión del Estero
Santa Lucía se confunde con el horizonte. A lo largo
de su extensión, la senda muestra resabios del manejo
agropecuario y la forma en que los diferentes ambientes naturales
fueron ganando espacio.
Desde el muelle ubicado al final del recorrido se pueden observar
cigueñas, gaviotines y con un poco de suerte al lobito
de río y el ciervo de los pantanos.


En
los 18 km de camino vehicular aparecen sábanas con espinillos
y se atraviesa el único arroyo del área protegida.
En este curso son común los yacaré negro y los
carpinchos. Al atardecer, la llegada de las garzas blancas a
sus dormideros también resultan un momento de singular
belleza.
La
fauna
En
lo que respecta a la fauna, los mamíferos más
confiados son las Corzuelas (o Guazuncho), así como las
Mulitas, Peludos y monos Carayá que podrán ser
vistos con cierta facilidad en el ingreso al parque o bien en
la zona de acampe. Por su parte, el Ciervo de los pantanos es
posible encontrarlo en el Estero Santa Lucía; mientras
que el Aguará pope se deja ver con un poco de suerte
en algun paseo nocturno. Al atardecer, los Zorros de monte merodean
por el área en busca de alimento y no es extraño
poder verlos a cierta distancia en el camino.

Zorro de monte.

Mono Carayá con cría.

Mulita.

Pájaro
carpintero.
Fotografiando
corzuelas en el casco historico.

Corzuela.

Carpincho.

Culebra verde.

Corzuela.

Peludo.

Como
llegar
La
forma mas directa de acceder al parque es a través de
la localidad de Mburucuyá, distante a 147 km de la ciudad
de Corrientes por ruta asfaltada. Desde este pintoresco pueblo
y siguiendo las rutas provinciales 6 y 86 se arriba al centro
de informes del área protegida.
Para quienes poseen vehículos altos y aquellos que proceden
de la provincia de Misiones, un acceso recomendable es vía
Palmar Grande. Este es un camino de arena con paisajes típicamente
correntinos que será un deleite para los más aventureros.
Para aquellos que accedan en micro y desde Buenos Aires, la
empresa de transporte Silvia, los llevará hasta la ciudad
de Mburucuyá (previo cambio de micro en la ciudad de
Goya), desde allí es posible contratar un remise hasta
el Parque (22 km).
FNAweb.org
agradece al intendente del PN Mburucuyá José María
Hervás,
y a los guardaparques Abel, Leonardo y Gisela por la cordialidad,
información y
servicios ofrecidos durante fines del mes de Agosto del 2010.