
La época invernal tiene algunos inconvenientes
para realizar fotografía de Naturaleza, pero también
reúne grandes atractivos que invitan a dejar el
calor del hogar y salir al campo con la cámara.
Cada estación del año tiene sus cambios
y encantos. Para quienes tienen la suerte de vivir en
regiones montañosas o de viajar a ellas, el invierno
regala paisajes asombrosos donde la nieve brinda características
especiales.
Si bien la fauna es más compleja de encontrar,
en invierno es más sencillo de atraerla con comederos
dada la escasez de alimento, por lo que los animales se
mostrarán más propensos a colaborar como
“modelos” luciendo orgullosos sus pelajes
pomposos. Si bien en esta época del año
las horas de luz adecuadas no son muchas, contamos con
la ayuda de la nieve que funciona como una gran pantalla
que multiplica la escasa luz reflejada por las nubes.

EL
EQUIPO NECESARIO
Cuando vaya a realizar una travesía en la montaña,
siempre es recomendable darle aviso al guardaparque de
la zona indicándole cual será su destino
final y cuando tiene previsto regresar, sin descontar
el hecho de dejar registrado la mayor cantidad de datos
posibles de su recorrido. No es recomendable que este
tipo de salidas las realice solo y menos aun si no es
conocedor de la zona, por lo que la compañía
de alguien del lugar siempre será bienvenida. Habrá
que ser extremadamente cuidadoso, ya que en la montaña,
ante cualquier percance o accidente se encontrará
en serios problemas. Pisos resbaladizos por el hielo,
la nieve o la humedad del suelo más el contrapeso
del equipo en nuestras espaldas, no son buena combinación,
por lo que tendrá que caminar despacio y con mucho
cuidado, sobre todo en los senderos de montaña
donde, en esta época del año, las marcas
de guías suelen borrarse.
La niebla y las tormentas también nos pueden hacer
pasar un mal momento ya que la visibilidad se hace casi
nula y las huellas y marcas se borran en segundos.

La vestimenta requiere de una atención especial.
Cuando se pretenden realizar grandes caminatas de un día
o más, lo ideal es llevar pantalones y campera
livianos, impermeables y antitranspirantes; debajo calzoncillos
largos o calzas y camiseta térmica, más
un polar.
Indispensable es llevar ropa de recambio y, por supuesto,
botas, gorra, guantes y anteojos de sol así como
una manta extra de polar.Si tiene planeado hacer caminatas
en la nieve, unas raquetas de nieve y bastones le serán
de mucha ayuda.En lo que respecta al material fotográfico,
indispensable será llevar varios juegos de baterías
y pilas, los que deberá transportar en el lugar
más caliente (o cercano al cuerpo) que tenga, dado
que con las bajas temperaturas las baterías y pilas
son las primeras en fallar y necesitará de un recambio.
En cuanto al equipo y dependiendo de lo que se desee fotografiar,
lo recomendable es llevar un angular 28 mm, un zoom 400
mm, más trípode o monopie; este último
será de ayuda como bastón al caminar.En
cuanto a la película, rollos de 100 y 200 ISO.
Los filtros indispensables son los polarizadores para
los días soleados y un degradado gris o cálido
para cuando está nublado.

MEDICION
DE LA LUZ
Si
bien los equipos actuales cuentan con una cantidad considerable
de automatismos, el uso del modo manual de exposición
–y mejor aun con medición puntual- es el
recomendable. Siempre que se mida sobre la nieve, conviene
sobreexponer 1,5 puntos para evitar de esa manera que
las zonas de nieve nos queden con un tono gris. Es muy
fácil cometer errores, por lo que lo recomendable
es realizar varias tomas sobre y subexponiendo la medición
que considere correcta para asegurar la fotografía.

©
Belén Etchegaray
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