Para
apreciar la diferencia en las tomas debes pasar
el mouse por encima de las fotos.
En muchísimas
ocasiones, ensimismados y concentrados en nuestro sujeto
fotográfico, nos olvidamos del papel vital que
desempeña el fondo en nuestras fotografías.
Este grave error puede provocar que incluso la mejor de
las fotografías sea echada a perder por la elección
de un fondo inapropiado. Son muchas las ocasiones en que
no podremos elegir el fondo, pero en la mayoría
de los casos sí podemos influir, aunque sea parcialmente,
para que el fondo colabore con nosotros, en vez de pugnar
por llamar la atención del espectador.

Una foto que podría ser muy interesante sino
fuera por la aparición en el fondo de elementos
que atraen demasiado la atención.
MicroNikkor
60 mm 1:2.8 a vel. 30 y f/11. Flash anular de relleno.
Una buena
costumbre es utilizar el botón de previsualización
de campo antes de disparar. Contemplar con cuidado cada
elemento de la composición y determinar si existe
algún elemento extraño en el fondo que distraiga
la atención. Ramas secas o hierbas que recorren
la escena de lado a lado y que no están suficientemente
desenfocadas, suelen ser motivo de confusión en
la fotografía. En estos casos hemos de aplastar
o apartar estos elementos que nos estorban, siempre y
cuando, por supuesto, no se ponga en peligro al espécimen.
También hemos de examinar que no aparezcan brillos
desagradables en las hojas coriáceas o en las gotas
de rocío...
Otra buena
costumbre es desenfocar por completo la composición
y ver como se distribuyen los colores en la misma. A veces
una pequeña florecilla, apenas imperceptible, alcanza
un tamaño enorme al aparecer en la ocmposición
muy desenfocada. Debido a ello puede acabar recibiendo
mayor interés del espectador que el propio sujeto
fotografiado. Los colores en nuestra fotografía
deben de armonizar, una simple mota de color en el fondo
que desentone arruinará por completo la toma.

Antes
de presionar el disparador hemos de valorar el fondo con
detenimiento. Pequeñas manchas de color al quedar
muy desnfocacas pueden ganar mucho en tamaño y
llegar a resultar demasiado llamativas y desplazar el
interés hacia zonas inadecuadas.
MicroNikkor
60 mm 1:2.8 a vel. 100 y f/16. Flash de relleno.


Las ramas secas son una de los principales problemas en
macro. La búsqueda de un posadero con un fondo
homogéneo y poco llamativo permitió la obtención
de una foto mucho mejor a unos escasos centímetros
de la anterior.
MicroNikkor
200 mm 1:4 a vel 60 y f/11. Flash de relleno.
Hemos de
adoptar una metodología que nos permita elegir
el mejor de los fondos posibles para nuestras fotografías.
El primer paso es, evidentemente, elegir aquel sujeto
que esté en un entorno adecuado. A veces podemos
mover a nuestro modelo libremente y cambiarlo de sitio
para conseguir nuestro propósito. En otras ocasiones
seremos nosotros los que debamos ir moviéndonos
para conseguir el fondo idóneo. Cuando tengamos
un sujeto perfecto pero sobre un fondo poco colaborador
suele ser mejor abstenernos de hacer la fotografía
para no desilusionarnos con el resultado... Un clásico
ejemplo de ello es la fotografía en cautividad.
Podemos tener un sujeto maravillosamente enfocado y con
una actitud digna de figurar en nuestras retinas para
la eternidad, pero si el fondo es una reja, un muro de
hormigón o una legión de turistas, jamás
seremos capaces de transmitir aquello que deseábamos
(a no ser que precisamente pretendiésemos realizar
una foto denuncia, claro.)
Lo siguiente
será elegir la óptica adecuada. Los angulares
captan, a igual tamaño de sujeto en el fotograma,
mayor proporción de fondo que los teles. A veces
basta con cambiar un objetivo de 50 mm por un 105 o un
200 para aislar al sujeto contra un fondo idóneo
y eliminar por completo los elementos que distraían
la atención. Los angulares tienden a incluir demasiada
información del fondo, y si este no es muy homogéneo
o interesante es muy posible que no sea el adecuado.

Cuánto
mayor sea la focal que empleemos menos cantidad de fondo
saldrá en en la composición, si mantenemos
el mismo tamaño relativo del sujeto.
A continuación
debemos elegir un diafragma adecuado, que nos proporcione
la suficiente profundidad de campo para que salga a foco
lo que nos interese, y que salga desenfocado el fondo.
Debemos reservar los diafragmas más cerrados para
aquellos casos en que nos interese mostrar el entorno
del modelo. En los demás casos suelen ser mucho
más eficaces los fondos parcial o totalmente desenfocados.
Un fondo demasiado rico en detalles conseguirá
que nuestro modelo pase casi desapercibido entre esa maraña.
...
MicroNikkor 200 mm 1:4 a vel. 1" y f/16. En la segunda
se expuso a vel 30 y f/4 . Esta velocidad permitió,
además, que las amapolas saliesen menos movidas.
Cuando las técnicas anteriores no sean suficientes
deberemos valorar el empleo de un fondo artificial. Hemos
de tener en cuenta que el empleo de fondos homogéneos
suele resultar artificioso cuando aparecen en gran parte
del fotograma. Desde luego pueden resultar insustituibles
para resaltar ciertas características del sujeto
con fines de documentación científica, pero
no transmitirán las mismas sensaciones. Si nos
decantamos por estos fondos nos vendrán muy bien
los papeles Canson, de gran gramaje y sin brillo, que
podremos encontrar en tamaños DIN A4 y A3 y en
prácticamente cualquier color.
Suelen resultar
más creíbles los fondos que imitan a los
naturales. Una excelente forma de obtener un fondo apropiado
es escanear una fotografía con los colores adecuados
al sujeto, aplicar varias veces un filtro de desenfoque
y a continuación imprimirla sobre un papel sin
brillo. Para estas impresiones vuelven a ser útiles
los papeles Canson, ahora disponibles para impresoras
de tinta.

El fondo era demasiado feo para utilizarlo. Coloqué
una cartulina de color verde oscuro y bastante alejado
para que saliese todavía más oscura.
MicroNikkor
60 mm 1:2.8 a vel. 125 y f/16. Anillos de extensión
de 40 mm y flash de relleno.
Al colocar
los fondos artificiales tendremos especial cuidado en
que cubran completamente el fondo, sin dejar huecos en
la composición y que no aparezcan arrugas o dobleces
en la misma. La mejor forma de disponerlos formando una
curva que comience debajo del sujeto y continúe
hasta unos 10 ó 15 cm del modelo.
Deberemos
valorar la necesidad o conveniencia del uso del flash.
El flash nos puede permitir obtener sujetos perfectamente
expuestos sobre fondos subexpuestos o incluso sobre fondos
absolutamente negros que de esta forma ya no atraerán
la atención. En otras ocasiones estos fondos negros,
que en principio son muy vistosos, resultan demasiado
artificiales. A continuación veremos la forma de
controlar este efecto.
Fondos
negros y ley del cuadrado de la distancia.
La luz que
proporciona un flash disminuye según el cuadrado
de la distancia que lo separa del sujeto. Esto se debe
a que al doblarse la distancia entre el flash y el sujeto,
la luz debe iluminar un área 4 veces superior y
por tanto la luz efectiva se reduce a la cuarta parte.
Luz = 1
/ distancia 2

Esquema de la ley del cuadrado de la distancia
Al
doblarse la distancia la luz queda reducida en 2 puntos,
o lo que es lo mismo a la cuarta parte. Al multiplicarse
la distancia por 4 la luz se reduce en cuatro puntos,
es decir a la 1/16 parte.
Cuando
la distancia del sujeto al fondo es igual a la existente
entre el flash y el sujeto sucederá que la distancia
flash-fondo es doble que la flash-sujeto, y por tanto
la luz que llega al fondo es la cuarta parte que la que
recibe el sujeto.
Las películas
de diapositiva tienen, en general, una latitud en las
sombras de 2.5 puntos (es decir que entre el color blanco
sin detalle y el negro sin detalle existe una diferencia
de iluminación de 5 puntos), con lo que la luz
que llega al fondo apenas iluminará lo suficiente
para que conserve algo de color. Sí el fondo está
todavía más alejado la exposición
del fondo se saldrá fuera de la latitud de exposición
de la película y éste saldrá completamente
negro. La solución consiste en separar más
los flashes del sujeto, a una distancia ligeramente superior
a la que existe entre el sujeto y el fondo.
Supongamos
que la distancia entre el flash y el sujeto es de 50 cm
y que desde este al fondo tenemos otros 50 cm. Cuando
el sujeto está correctamente expuesto al fondo
le llegará la cuarta parte de la luz que a este,
ya que está al doble de distancia. Si el fondo
es de tono neutro saldrá con un tono muy oscuro,
ya casi sin detalle. Si separamos 1 metro el flash del
sujeto, cuando la exposición sea la adecuada para
el sujeto, al fondo le llegará 1/ 1.52 = 0.44 veces
la luz del sujeto. Es decir que al fondo llegará
casi la mitad de luz que al sujeto y por tanto saldrá
un punto subexpuesto, saldrá más oscuro
de lo que es, pero no negro. Al separar el flash dos metros
del sujeto, éste y el fondo ya casi recibirán
la misma luz. Esta solución tiene el inconveniente
de que a medida que alejamos el flash del sujeto la iluminación
se vuelve más direccional y dura. Además
sí el flash no es muy potente deberemos trabajar
con aperturas que proporcionan poca profundidad de campo,
ya que deberemos ir abriendo el diafragma a medida que
alejemos el flash del sujeto.
Otro modo
de evitar este problema es acercar el fondo al sujeto
o el sujeto al fondo, con lo que la iluminación
de ambos será muy similar. Como siempre la solución
presenta inconvenientes: será casi imposible obtener
un fondo desenfocado sobre el que destaque el sujeto y
además las sombras que arroje el sujeto sobre el
fondo serán mucho más densas y será
mayor la necesidad de aclararlas.
Para evitar
los fondos negros podemos utilizar un flash específico
para el fondo, aunque no siempre será fácil
disponerlo sin que salga en la fotografía, ni mantenerlo
en su sitio sin ayuda de un compañero que nos auxilie
o un soporte para el mismo.
También
podemos iluminar el fondo con luz ambiente si la velocidad
de disparo de que disponemos es suficiente para garantizar
que el sujeto no nos salga movido. La forma más
sencilla de mezclar la luz natural y la de flash es subexponer
cada una de ellas en un punto. El sujeto recibirá
la mitad de la luz necesaria del flash y la otra mitad
de la luz ambiente. Al fondo le llegará la mitad
de la luz ambiente, y si está lo suficientemente
cerca del sujeto, alguna del flash. Con lo que en el peor
de los casos saldrá un punto subexpuesto (suponiendo
que tuviese el mismo tono que el sujeto).

Fotografía realizada según
el método descrito.
MicroNikkor
60 mm 1:2.8 a vel. 30 y f/11. Flash de relleno.
De todas
formas hemos de estar de acuerdo en que a algunos sujetos
les sienta muy, pero que muy bien un fondo negro... Para
conseguirlo bastará con situar adecuadamente el
flash según hemos visto.

MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 125 y f/11. Flash a contraluz.
Extensión de unos 30 mm.