*
Conceptos importantes
* Concepto de Macrofotografía
* Consejos acerca del equipo
* Las películas
* ¿Cómo obtener mayor relación de
ampliación?
Lentes
de aproximación:
Cuentan
a su favor:
1- Una gran facilidad de uso.
2- No es necesario incrementar el tiempo de exposición,
ya que no reducen la luz que llega a la película.
3- No es necesario desmontar el objetivo para su uso.
4- Peso despreciable.
5- Precio muy económico.
En su contra
se puede argumentar:
1- Sólo rinden buena nitidez cuando se diafragma
mucho.
2- Si son muy potentes tan sólo aparece nítido
el centro de la imagen.
Estos argumentos
en contra pueden matizarse, ya que en macro es inevitable
usar diafragmas muy cerrados para contrarrestar la escasa
profundidad de campo y que además los motivos suelen
ocupar el centro del fotograma.
Los más
puristas argumentan, y no sin razón, que no se
puede colocar impunemente un simple cristal ante un complejo
objetivo sin perder parte de sus características
de nitidez, resolución y contraste
Tipos
de lentes de aproximación:
Podemos
dividirlas en función de sus dioptrías,
que indican su potencia. A mayor dioptrías menor
es la distancia al tema y por tanto mayor la relación
de ampliación.
Las lentes
de 0.5 y 1 dioptrías están indicadas con
objetivos de longitud entre 85 y 200 mm. Las lentes de
2 a 4 dioptrías están indicadas para objetivos
estándar y angulares.
Con lentes
de 4 o más dioptrías en objetivos de focal
elevada se consiguen grandes relaciones de ampliación
, aunque a costa de una gran borrosidad en los bordes
y falta de definición (aunque esto último
se puede evitar cerrando el diafragma hasta f/16 o f/22...)
Hay que
tener en cuenta que cuanto mayor es la longitud focal
de un objetivo más se penetra en el mundo del macro.
Lentes
acromáticas:
Estas lentes
están compuestas por dos lentes, cada una de las
cuales corrige los defectos de la otra. Por tanto estas
lentes alteran menos las característica ópticas
de los objetivos que las lentes simples.
La nitidez
en los bordes con estas lentes es mayor que la obtenida
con los anillos de extensión (a no ser que se invierta
el objetivo)
El único
inconveniente de estas lentes es su elevado precio, cercano
al de los anillos de extensión.
Empleo
simultáneo de dos objetivos:
Un objetivo
no es otra cosa que una lente de aproximación perfectamente
corregido en sus aberraciones. Así podemos unir
dos objetivos por medio de las roscas de su parte frontal
y alcanzar fácilmente la escala 1:1. Para unir
estos objetivos puede ser útil un poco de cinta,
dos filtros desechados, Loctite y algo de habilidad.
El objetivo
exterior se coloca en su diafragma mayor y se diafragma
con el que queda unido a la cámara. Sin embargo
no todos los objetivos se prestan a esta combinación,
ya que a veces, incluso con diafragma completamente abierto
se produce viñeteado.
Anillos
de extensión y aparatos de fuelle.
Intercalados
entre el objetivo y la cámara aumentan la distancia
entre ambos, con lo que se puede acercar más al
sujeto sin pérdidas apreciables de la nitidez.
Al no llevar lentes en su interior no existe modificación
de sus condiciones de trabajo.
El hecho
de que no lleven lentes en su interior puede hacernos
pensar que no existen diferencias entre unos anillos y
otros. Sin embargo el comportamiento mecánico es
muy importante, sobre todo cuando colocamos un pesado
objetivo a continuación de los anillos. Los anillos
de construcción mediocre suelen ceder, con lo que
el plano de la película no se encuentra paralelo
a la zona de enfoque, pudiéndonos encontrar con
apreciables pérdidas de calidad.
Con algunas
cámaras, como la Nikon F-80 es necesario utilizar
anillos que conserven los contactos eléctricos
con el objetivo, pues sino no funciona el fotómetro.

Anillos de extensión.
Los anillos
de extensión presentan los siguientes inconvenientes:
1- Se pierde
mucha luz, proporcionalmente a la extensión utilizada.
2- Algunas
veces la imagen que aparece en el visor es tan oscura
que para no enfocar al azar necesitaremos una lámpara
de gran potencia (100W o más)
3- En ocasione
puede resultar inservible el fotómetro de la cámara,
por falta de luz.
4- El equipo
resulta grande, pesado e incómodo de manejar.
Algunos
anillos de extensión mantienen todos los automatismos
de la cámara incluido el autofocus, en macro estos
sistemas automáticos de enfoque son prácticamente
inoperativos, pero puede resultar interesante mantener
el autofocus cuando empleemos los anillos con objetivos
tele para disminuir la distancia de enfoque de objetivos
largos (que suele ser de 1 ó 2 metros)
Los fuelles,
por su lado, tienen la ventaja de que su relación
de ampliación es continua, sin saltos, pero el
inconveniente de que en ocasiones la extensión
mínima es de 5 ó 6 cm (debido al propio
grosor de sus montantes), con lo que es necesario contar
con unos anillos que cubran estas distancias intermedias.
Cuentan
con un rail de enfoque que simplifica mucho esta tarea,
y un segundo rail que prolonga la separación entre
el objetivo y la cámara, con lo cual incrementamos
el aumento.
Presentan
como inconvenientes la desventaja de su fragilidad y dificultad
para enfocarlos y manipularlos, por lo que su uso está
prácticamente restringido al estudio. Además
su precio es muy superior al de los anillos.

Fuelle de extensión de gran longitud combinados
con un macro de 60 mm. Podemos apreciar la guía
numérica que indica la extensión empleada.
Colocar
el objetivo al revés:
Las principales
marcas de cámaras ofrecen unos anillos especiales
que permiten situar el objetivo al revés, es decir
con la bayoneta mirando al sujeto.
Los objetivos
están diseñados para ofrecer la mayor calidad
posible cuando la distancia al tema es mayor que la de
la imagen. Cuando llegamos a la relación 1:1 las
dos distancias son idénticas, pero al sobrepasar
esta escala estas distancias se invierten, la distancia
al sujeto es mucho menor (unos pocos milímetros)
que la que separa el objetivo del plano de la película
(varios cm), por ello al invertir el objetivo conseguimos
que este trabaje en las condiciones idóneas para
las que fue diseñado.
Los aros
de inversión no conservan el diafragmado automático,
por lo que es necesario cerrar el diafragma manualmente
antes de realizar la exposición. Además
el cuerpo deja de estar en contacto con la CPU de los
objetivos que la llevan incorporada, lo que supone la
perdida de algunas funciones en la cámara.
Existen
cables disparadores dobles, que accionan primero el diafragma
y luego el obturador, son muy útiles si no queremos
preocuparnos de cerrar manualmente el diafragma a la abertura
de exposición o si trabajamos a ampliaciones grandes,
pues en este caso el leve roce que supone cerrar manualmente
el diafragma puede suponer la perdida del enfoque. Idéntica
misión cumplen en el trabajo con fuelles.
Objetivo
macro:
Esta es
la mejor solución para fotografiar desde cerca.
Su único inconveniente es su precio... Pero con
él podremos llegar a escalar de 1:1 sin inconvenientes
y al 3:1 con unos anillos de extensión...
Existen
objetivos de 50-60 mm ideales para flores y motivos inertes,
para animales poco colaboradores es recomendable un 105
mm o incluso un 200 mm.
En el mercado
de segunda mano encontraremos objetivos macro manuales
a buen precio. El hecho de que sean manuales no presenta
ningún inconveniente, ya que actualmente el autofocus
es inoperante en macro (incluso con los modelos más
avanzados de cámaras)
Lo que sí
es una gran ventaja es que cuenten con rosca para trípode,
ya que así podremos colocar éste aquí
y dejar la rosca de la cámara para situar el soporte
de flashes. Además el uso de objetivos largos varía
el centro de gravedad de la cámara y la fijación
del trípode al objetivo favorece el manejo del
conjunto.
Los objetivos
macro son los idóneos para combinar con los fuelles
debido a que están corregidos especialmente para
trabajar a distancias muy cortas.

Ranita de San Antonio fotografiada
con un objetivo macro de 60 mm
Lupas
para el visor y visores en ángulo recto:
Las lupas
permiten enfocar con mayor precisión ya que nos
amplian parte de la escena que aparece en el visor, siendo
mucho más sencillo determinar el punto exacto de
enfoque.
Los visores
de ángulo recto nos permiten enfocar en situaciones
donde la posición de la cámara impide ver
cómodamente por el visor de la misma.

Visor en ángulo recto.
Trípode,
monopie y bolsas:
Es imprescindible
el uso de un buen trípode que garantice la ausencia
de movimiento y vibraciones ya que con los aumentos crece
también de forma exponencial los efectos de las
vibraciones, por mínimas que sean.
Es necesario
que el trípode nos permita unos movimientos suaves
y precisos y sería recomendable que contásemos
con una corredera de ajuste. Son numerosos los fotógrafos
que prefieren una rótula panorámica para
macro, yo considero que una buena rótula de bola
también puede ser muy adecuada para este trabajo.

Algunas rótulas tipo ARCA
tienen los platos de corredera, lo que combinado con un
plato largo (8 cm) nos permite disponer de un cierto margen
de maniobra a la hora de situar la cámara y modificar
su posición horizontal sin necesitad de variar
la ubicación del trípode.
En la foto
también podemos apreciar la fijación del
objetivo a la rótula.
También
es muy interesante la posibilidad de poder invertir la
columna central, para poder realizar tomas desde muy poca
altura.

Columna central invertida para poder
captar planos muy cercanos al nivel del suelo.
El equipo
de macro, sobre todo cuando trabajamos con fuelle puede
ser muy pesado y nuestro trípode debe ser capaz
de manejar con soltura y suavidad el peso de la cámara
y el de los flashes.
Otra opción
interesante, debido a la gran movilidad que proporciona
es el monopie. Con él es mucho más fácil
encuadrar y seguir los movimientos del sujeto, así
como ubicarlo en lugares difíciles. Sin embargo
es mucho menos estable y resultará complicado combinar
la luz del flash con la natural, o utilizar la luz ambiente
como única fuente lumínica, ya que el empleo
de diafragamas cerrados conlleva la necesidad de usar
velocidades lentas incompatibles con la estabilidad del
monopie. Conviene que el monopie que usemos tenga una
distancia mínima de extensión de 20 a 30
cm.
Cuando no
podamos contar con un trípode es recomendable disparar
a velocidades superiores en uno o dos puntos a las recomendadas
para la óptica que estemos empleando (1/125 o superiores
con un objetivo de 50 mm), y buscar un buen punto de apoyo.
Otra buena
opción son los soportes de flash para macro, como
el de Novoflex o el de Manffroto. Nos permiten una gran
autonomía, aunque a costa de un elevado peso que
dificultará el enfoque y acabará con nuestra
espalda... Funcionan bien en combinación con los
monopies.
Cable
disparador:
Es tan necesario
como el trípode, ya que la presión que realizamos
sobre el disparador es suficiente para producir vibraciones
en la cámara que echan a perder la fotografía.
Son baratos y fáciles de usar ¿qué
más les podemos pedir?
Los fuelles
cuentan con un cable disparador con dos salidas. Una acciona
un mecanismo que cierra el diafragma y la otra actúa
sobre el obturador.
Podemos
sustituir el cable por el autodisparador de la cámara,
pero este sistema tiene el inconveniente de que no podemos
disparar en el preciso instante que nos interese.

Cable disparador doble para accionar
el diafragma del objetivo situado en el fuelle Nikon PB
6 y después el botón de disparo.
Flashes:
Es recomendable
que los flashes que utilicemos puedan ser controlados
por la cámara (TTL). Esto nos evitará un
sinfín de cálculos y mediciones.
Actualmente
los flashes computerizados han experimentado una disminución
de su precio que permite su adquisición para macro.
Es recomendable contar con dos flashes, uno principal
con Nº guía de 32-40 y uno secundario con
Nº guía de 16-30.
Podemos
realizar excelentes fotografías macro con flashes
de calidad medio-baja y con números guía
bajos (10-20) gracias a la corta distancia a la que estos
se sitúan, de todas formas es recomendable contar
con suficiente potencia para las exposiciones con grandes
extensiones, ya que el diafragma equivalente puede situarse
fácilmente en un f:256. Además la iluminación
demasiado cercana produce unas sombras demasiado duras.
Existen
flashes denominados de anillo o anulares que se colocan
en la parte frontal del objetivo y producen una iluminación
homogénea y sin sombras, es muy adecuado para flores
y mariposas, pero en superficies muy brillantes (ojos
de anfibios, caparazones de insectos, agua...) producen
unos reflejos muy feos. Su propia construcción
produce una ausencia de sombras que conlleva una iluminación
plana muy poco artística. Están especialmente
indicados para relaciones de ampliación muy grandes,
donde el escaso espacio de trabajo puede provocar que
sea imposible iluminar la escena de otro modo. Cuentan
con la ventaja añadida de que suelen tener una
pequeña bombilla que nos permite enfocar con mayor
facilidad.
Los anulares
funcionan mejor con objetivos de poca distancia focal,
como el 60 mm. Con objetivos de mayor distancia focal
la luz se vuelve más dura debido a su mayor distancia
al sujeto. A cambio tendremos unos fondos mejor iluminados.
Si adquiere
uno es recomendable que compre uno con un Nº guía
de 10-16, pues su distancia de trabajo es muy reducida.
En
cualquier caso no es el anular un flash de elección
para principiantes, y en general se obtendrán unos
resultados mucho mejores, y a menor precio, con dos flashes
normales.
Los reflejos de los flashes de anillo pueden proporcionar
reflejos desconcertantes.