Técnica
Fotografiando mariposas nocturnas


Por © Joaquín Sánchez Gayol / NS

 

 

Llamadas coloquialmente "polillas", las mariposas nocturnas compiten
en variedad y en belleza con sus primas más conocidas, las mariposas diurnas. En este artículo vamos a ver una forma práctica y sencilla de obtener fotografías de estas joyas de la noche.



He aquí un grupo dentro de la fauna ibérica con el que es relativamente sencillo adentrarse en el mundo de la fotografía macro. Las mariposas nocturnas, una vez localizadas en su reposo diurno, suelen colaborar con el fotógrafo, dejándonos hacer pruebas y pruebas, aplicando los conocimientos adquiridos en la sección Muy Cerca de la revista Naturaleza Salvaje.

La mayoría de insectos están en constante movimiento con lo que su fotografía se hace dificultosa, teniendo que recurrirse a material más específico, como puede ser el uso de uno o varios flashes, y a toda una técnica de acercamiento, de colocación de los flashes, de iluminación y de habilidad en el enfoque, que no resultan del todo fácil para los fotógrafos noveles. Incluso la fotografía botánica suele ser más complicada debido a los molestos movimientos que genera la más mínima brisa sobre esa flor que tratamos de enfocar. En cambio, las mariposas nocturnas pueden estar posadas durante horas sobre una sólida roca o sobre una viga de madera con una inmovilidad absoluta.
La realización de las fotografías de este artículo se ha llevado a cabo con un equipo sencillo, al alcance de prácticamente cualquier aficionado: una cámara CANON EOS 300, un objetivo SIGMA 105 Macro, un trípode con rótula de bola y un cable disparador.
Ni siquiera se ha recurrido al uso de tubos de extensión, lentes de aproximación o convertidores, y en todos los casos, la luz utilizada para plasmar la película es la luz del sol, sin ningún flash de relleno. La máxima ratio obtenida en las fotografías es de 1:1, ratio determinada por el objetivo empleado.


Esfinge rayada (Hyles livornica).
Realizé diferentes tomas desde distintos ángulos, incluidos primeros planos de la cabeza y del dibujo de sus alas. Sin embargo, seleccioné esta fotografía que muestra la capacidad de camuflaje de esta mariposa, a pesar de su tamaño (7 cm).

La técnica utilizada ha consistido básicamente en localizar las mariposas durante el día y, con delicadeza, situarlas sobre un escenario elegido con anterioridad, realizar las fotografías y volverlas a dejar donde las habíamos encontrado. Como ejemplo podemos citar la Oncocera semirubella, el pequeño tamaño de este microlepidóptero y el no utilizar ningún artilugio para aumentar la ratio de 1:1, hizo necesario buscar un excenario y una composición lo más agradable posible. Al tratarse de una mariposa que imita un pétalo mustio, opté por situarla en una flor y aprovechar el juego de tonalidades. El interior de esta flor de hortensia
(Hydrangea sp.) resultó ser un lugar idóneo para retratar a esta curiosa mariposa. Así pues, a pesar de tratarse de ejemplares salvajes, no criados en cautividad, debemos decir que algunas de estas fotos han sido tomadas en condiciones controladas por el fotógrafo. Otras fotografías, como la de Rivula sericealis , se han realizado sin ninguna manipulación de la mariposa ni de su entorno; en esta fotografía podemos comprobar un perfecto ejemplo de mimetismo: la mariposa tiene el mismo tono y las mismas manchas que la hoja seca de abedul (Betula pendula) sobre la que está posada.


Penacho de cinco plumas (Pterophorus pentadactyla) fotografiado
en la puerta de una casa.

El tono claro de la hoja y de la mariposa hizo necesario sobreexponer en +1/2 diafragma para que la toma no saliera demasiado oscura.
La forma más eficaz de localizar las mariposas nocturnas es el atraerlas, como el penacho de cinco plumas (Pterophorus pentadactyla) fotografiado en la puerta de entrada de una casa atraída por la luz, aunque en algunos casos la casualidad también ayuda, como es el caso de la esfinge rayada (Hyles livornica) , que fue encontrada descansando cerca de la entrada de un nido de abejarucos que estaba fotografiando en El Puig (Valencia) y se dejó fotografiar con total confianza.


Miltochrista miniata sobre una hoja seca de castaño, se
buscó que el nervio de la hoja.


Existen dos formas habituales de atraer a estas mariposas. La primera es aprovechar la atracción que sienten hacia la luz. Se pueden encontrar en el mercado trampas para mariposas que aprovechan dicha atracción, pero suele ser suficiente con colocar
una bombilla y una sábana blanca para atraer a multitud de insectos que se mueven en la noche. En el caso de los lepidópteros atraídos para la realización de este artículo, bastó con dejar encendida la luz de la entrada de mi casa durante la noche y por la mañana buscar por los alrededores. Se trata de una casa aislada, situada en los montes asturianos, en el concejo de Colunga, por lo que no hay excesivos focos
de luz en los alrededores lo que facilita que las mariposas acudan a mi bombilla.


Colocasia coryli. En esta toma, subexponiendo un punto de diafragma se logró que las zonas blancas no salieran quemadas.


El segundo método empleado en la atracción de mariposas, ya sean nocturnas como diurnas, consiste en elaborar un atrayente oloroso. En este caso, cada maestro tiene su librillo, existiendo tantas recetas como cazadores de mariposas. En general, la base la constituye una papilla de fruta, por ejemplo, plátano muy maduro o alguna mermelada, a la que se puede añadir azúcar o miel y, sobre todo, algún componente alcohólico, como cerveza, brandy o incluso alcohol de 96º. El alcohol facilita la volatilización de los aromas con lo que aumenta la eficacia del atrayente.


Oncocera semirubella colocada en el interior de una flor de hortensia.


Otra gran ayuda a la hora de encontrar estos lepidópteros es la colaboración de otras personas. El poder realizar este tipo de fotografías en el porche de tu casa, sin tener que estar escondido en un hide o tener que ir a zonas recónditas donde nadie quiere
acompañarte, hace que la gente, que te ve inclinado sobre tu cámara, se interese por lo que estás haciendo y, de esa forma, descubran la belleza de estos insectos, colaborando contigo en su localización.
La forma de trasladar las mariposas hasta el escenario que me parecía más adecuado, era tapándolas con un vaso de cristal (normalmente las encontraba posadas sobre superficies planas: paredes, techos, suelo) y, a continuación, introduciendo una cartulina por debajo del vaso hasta que la mariposa quedaba entre el vaso y la cartulina.


Mimetismo: una Rivula sericealis posada sobre una
hoja seca de abedul.


Después, bastaba con colocar el vaso sobre la superficie deseada (una hoja, un trozo de corteza, musgo, etc.) y retirar la cartulina hasta que la mariposa queda posada donde nosotros queremos. Se puede dejar el vaso de cristal tapando la mariposa y retirarlo cuando, más o menos, la tengamos bien encuadrada y enfocada. Por regla
general, la mariposa permanece sin moverse aún después de quitar el vaso, lo que permite reencuadrar o buscar otros ángulos sin ningún problema.

Todas las fotografías han sido realizadas con un diafragma f/22, con el fin de conseguir la mayor profundidad de campo posible sin perder calidad óptica. Una apertura tan pequeña y el hecho de utilizar solamente la luz natural, sin flashes, hizo que las exposiciones fueran bastante largas. Además, se huyó de la luz solar directa para evitar sombras excesivamente duras y lograr una iluminación uniforme, con lo que las fotografías se realizaron en días nublados o a la sombra. Todo esto, unido a la baja sensibilidad de la película utilizada (Fuji Velvia 50 ISO y Provia 100 ISO) hizo que algunas exposiciones llegarán a los 8" de duración, tiempos impensables para fotografiar otro tipo de insectos.


Otros ejemplo de mimetismo es esta Hypomecis punctinalis sobre una
roca de arenisca, esta mariposa prácticamente desaparece de nuestra vista.

Abajo, Euplagia quadripunctaria coloacada sobre musgo para fotografiarla.



Quisiera agradecer la ayuda de Juan Sánchez Vázquez en la localización de estas bellas mariposas, entre ellas la Trachea atriplicis y la Euplagia quadripunctaria. Esta última mariposa estaba bastante activa por lo que había que esperar con paciencia a que decidiera posarse para intentar tomar la fotografía. Finalmente pude usar el vaso de cristal y la coloqué sobre un trozo de musgo y se esperó a que se posase. Curiosamente, cuando se posaba en las paredes del vaso, dejaba a la vista sus dos alas inferiores con los característicos puntos negros sobre fondo rojo. En cambio,
cuando se posaba sobre el musgo, las alas inferiores quedaban ocultas bajo sus atigradas alas superiores. Finalmente se optó por utilizar un palillo para separarle las alas superiores con suavidad, lo que no pareció molestar a la mariposa. Únicamente fue posible realizarle 5 fotos, todas desde el mismo ángulo, ya que salió volando rápidamente.


Trachea atriplicis, impresiona ver la capacidad de mimetismo de las mariposas nocturnas, llegando, en casos como el mostrado en la fotografía, a simular que tenga líquenes sobre las alas.

© Joaquín Sánchez Gayol / NS


ESTE ARTICULO PERTENECE A LA EDICION
NUMERO 7 DE LA REVISTA "NATURALEZA SALVAJE"

PROHIBIDA SU REPRODUCCION


 

 

 

         

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