Llamadas
coloquialmente "polillas", las mariposas nocturnas
compiten
en variedad y en belleza con sus primas más conocidas,
las mariposas diurnas. En este artículo vamos a ver
una forma práctica y sencilla de obtener fotografías
de estas joyas de la noche.
He aquí un grupo dentro de la fauna ibérica
con el que es relativamente sencillo adentrarse en el mundo
de la fotografía macro. Las mariposas nocturnas,
una vez localizadas en su reposo diurno, suelen colaborar
con el fotógrafo, dejándonos hacer pruebas
y pruebas, aplicando los conocimientos adquiridos en la
sección Muy Cerca de la revista
Naturaleza Salvaje.
La mayoría de insectos están en constante
movimiento con lo que su fotografía se hace dificultosa,
teniendo que recurrirse a material más específico,
como puede ser el uso de uno o varios flashes, y a toda
una técnica de acercamiento, de colocación
de los flashes, de iluminación y de habilidad en
el enfoque, que no resultan del todo fácil para los
fotógrafos noveles. Incluso la fotografía
botánica suele ser más complicada debido a
los molestos movimientos que genera la más mínima
brisa sobre esa flor que tratamos de enfocar. En cambio,
las mariposas nocturnas pueden estar posadas durante horas
sobre una sólida roca o sobre una viga de madera
con una inmovilidad absoluta.
La realización de las fotografías de este
artículo se ha llevado a cabo con un equipo sencillo,
al alcance de prácticamente cualquier aficionado:
una cámara CANON EOS 300, un objetivo SIGMA 105 Macro,
un trípode con rótula de bola y un cable disparador.
Ni siquiera se ha recurrido al uso de tubos de extensión,
lentes de aproximación o convertidores, y en todos
los casos, la luz utilizada para plasmar la película
es la luz del sol, sin ningún flash de relleno. La
máxima ratio obtenida en las fotografías es
de 1:1, ratio determinada por el objetivo empleado.

Esfinge rayada (Hyles livornica).
Realizé diferentes tomas desde distintos
ángulos, incluidos primeros planos de la cabeza y
del dibujo de sus alas. Sin embargo, seleccioné esta
fotografía que muestra la capacidad de camuflaje
de esta mariposa, a pesar de su tamaño (7 cm).
La
técnica utilizada ha consistido básicamente
en localizar las mariposas durante el día y, con
delicadeza, situarlas sobre un escenario elegido con anterioridad,
realizar las fotografías y volverlas a dejar donde
las habíamos encontrado. Como ejemplo podemos citar
la Oncocera semirubella, el pequeño tamaño
de este microlepidóptero y el no utilizar ningún
artilugio para aumentar la ratio de 1:1, hizo necesario
buscar un excenario y una composición lo más
agradable posible. Al tratarse de una mariposa que imita
un pétalo mustio, opté por situarla en una
flor y aprovechar el juego de tonalidades. El interior de
esta flor de hortensia
(Hydrangea sp.) resultó ser un lugar idóneo
para retratar a esta curiosa mariposa. Así pues,
a pesar de tratarse de ejemplares salvajes, no criados en
cautividad, debemos decir que algunas de estas fotos han
sido tomadas en condiciones controladas por el fotógrafo.
Otras fotografías, como la de Rivula sericealis
, se han realizado sin ninguna manipulación de la
mariposa ni de su entorno; en esta fotografía podemos
comprobar un perfecto ejemplo de mimetismo: la mariposa
tiene el mismo tono y las mismas manchas que la hoja seca
de abedul (Betula pendula) sobre la que está
posada.

Penacho de cinco plumas
(Pterophorus pentadactyla) fotografiado
en la puerta de una casa.
El tono claro de la hoja y de la mariposa hizo necesario
sobreexponer en +1/2 diafragma para que la toma no saliera
demasiado oscura.
La forma más eficaz de localizar las mariposas nocturnas
es el atraerlas, como el penacho de cinco plumas (Pterophorus
pentadactyla) fotografiado en la puerta de entrada
de una casa atraída por la luz, aunque en algunos
casos la casualidad también ayuda, como es el caso
de la esfinge rayada (Hyles livornica) , que fue
encontrada descansando cerca de la entrada de un nido de
abejarucos que estaba fotografiando en El Puig (Valencia)
y se dejó fotografiar con total confianza.

Miltochrista miniata sobre
una hoja seca de castaño, se
buscó que el nervio de la hoja.
Existen dos formas habituales de atraer a estas mariposas.
La primera es aprovechar la atracción que sienten
hacia la luz. Se pueden encontrar en el mercado trampas
para mariposas que aprovechan dicha atracción, pero
suele ser suficiente con colocar
una bombilla y una sábana blanca para atraer a multitud
de insectos que se mueven en la noche. En el caso de los
lepidópteros atraídos para la realización
de este artículo, bastó con dejar encendida
la luz de la entrada de mi casa durante la noche y por la
mañana buscar por los alrededores. Se trata de una
casa aislada, situada en los montes asturianos, en el concejo
de Colunga, por lo que no hay excesivos focos
de luz en los alrededores lo que facilita que las mariposas
acudan a mi bombilla.

Colocasia coryli.
En esta toma, subexponiendo un punto de diafragma se logró
que las zonas blancas no salieran quemadas.
El segundo método empleado en la atracción
de mariposas, ya sean nocturnas como diurnas, consiste en
elaborar un atrayente oloroso. En este caso, cada maestro
tiene su librillo, existiendo tantas recetas como cazadores
de mariposas. En general, la base la constituye una papilla
de fruta, por ejemplo, plátano muy maduro o alguna
mermelada, a la que se puede añadir azúcar
o miel y, sobre todo, algún componente alcohólico,
como cerveza, brandy o incluso alcohol de 96º. El alcohol
facilita la volatilización de los aromas con lo que
aumenta la eficacia del atrayente.

Oncocera semirubella
colocada en el interior de una flor de hortensia.
Otra gran ayuda a la hora de encontrar estos lepidópteros
es la colaboración de otras personas. El poder realizar
este tipo de fotografías en el porche de tu casa,
sin tener que estar escondido en un hide o tener que ir
a zonas recónditas donde nadie quiere
acompañarte, hace que la gente, que te ve inclinado
sobre tu cámara, se interese por lo que estás
haciendo y, de esa forma, descubran la belleza de estos
insectos, colaborando contigo en su localización.
La forma de trasladar las mariposas hasta el escenario que
me parecía más adecuado, era tapándolas
con un vaso de cristal (normalmente las encontraba posadas
sobre superficies planas: paredes, techos, suelo) y, a continuación,
introduciendo una cartulina por debajo del vaso hasta que
la mariposa quedaba entre el vaso y la cartulina.

Mimetismo: una Rivula
sericealis posada sobre una
hoja seca de abedul.
Después, bastaba con colocar el vaso sobre la superficie
deseada (una hoja, un trozo de corteza, musgo, etc.) y retirar
la cartulina hasta que la mariposa queda posada donde nosotros
queremos. Se puede dejar el vaso de cristal tapando la mariposa
y retirarlo cuando, más o menos, la tengamos bien
encuadrada y enfocada. Por regla
general, la mariposa permanece sin moverse aún después
de quitar el vaso, lo que permite reencuadrar o buscar otros
ángulos sin ningún problema.
Todas las fotografías han sido realizadas con un
diafragma f/22, con el fin de conseguir la mayor profundidad
de campo posible sin perder calidad óptica. Una apertura
tan pequeña y el hecho de utilizar solamente la luz
natural, sin flashes, hizo que las exposiciones fueran bastante
largas. Además, se huyó de la luz solar directa
para evitar sombras excesivamente duras y lograr una iluminación
uniforme, con lo que las fotografías se realizaron
en días nublados o a la sombra. Todo esto, unido
a la baja sensibilidad de la película utilizada (Fuji
Velvia 50 ISO y Provia 100 ISO) hizo que algunas exposiciones
llegarán a los 8" de duración, tiempos
impensables para fotografiar otro tipo de insectos.

Otros ejemplo de mimetismo
es esta Hypomecis punctinalis sobre una
roca de arenisca, esta mariposa prácticamente desaparece
de nuestra vista.
Abajo, Euplagia quadripunctaria coloacada sobre
musgo para fotografiarla.

Quisiera agradecer la ayuda de Juan Sánchez Vázquez
en la localización de estas bellas mariposas, entre
ellas la Trachea atriplicis y la Euplagia quadripunctaria.
Esta última mariposa estaba bastante activa por lo
que había que esperar con paciencia a que decidiera
posarse para intentar tomar la fotografía. Finalmente
pude usar el vaso de cristal y la coloqué sobre un
trozo de musgo y se esperó a que se posase. Curiosamente,
cuando se posaba en las paredes del vaso, dejaba a la vista
sus dos alas inferiores con los característicos puntos
negros sobre fondo rojo. En cambio,
cuando se posaba sobre el musgo, las alas inferiores quedaban
ocultas bajo sus atigradas alas superiores. Finalmente se
optó por utilizar un palillo para separarle las alas
superiores con suavidad, lo que no pareció molestar
a la mariposa. Únicamente fue posible realizarle
5 fotos, todas desde el mismo ángulo, ya que salió
volando rápidamente.

Trachea atriplicis,
impresiona ver la capacidad de mimetismo de las mariposas
nocturnas, llegando, en casos como el mostrado en la fotografía,
a simular que tenga líquenes sobre las alas.
©
Joaquín Sánchez Gayol / NS
ESTE
ARTICULO PERTENECE A LA EDICION
NUMERO 7 DE LA REVISTA "NATURALEZA SALVAJE"
PROHIBIDA SU
REPRODUCCION