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¿Como
fueron tus comienzos?

Siempre me han interesado los animales.
Al principio pensaba ser granjero pero después de un par
de años criando patos y gallinas me di cuenta de que los
lagartos, las serpientes y los animales salvajes eran más
interesantes.
Me
enamore de la naturaleza que rodeaba la casa de verano de mis
padres en la que pasaba todas mis vacaciones. Durante
mi niñez también me cautivaba la pintura, escultura,
dibujo, fotografía y toda clase de modalidades artísticas.
Un día, cuando tenía 14 años, entré
en el estudio de mi padre y encontré una antigua Pentax.
Se la pedí prestada y… ¡nunca se la devolví!
¿Cual
ha sido hasta el momento tu encargo preferido?

Nunca olvidaré
mi experiencia en Borneo, mi primer encargo. Tenía 20 años
y viajaba con un cazador Punan que solo hablaba su propio idioma.
Mientras que el iba ligero como una pluma ¡yo cargué
con 47 kilos de equipo!. Caminamos a través de las selvas
tropicales durante cinco largas y silenciosas semanas. Lo que
vi en ese entorno tan magnífico fue absolutamente impresionante.
Tuve que volver.
¿Qué
tiene de especial el portfolio de Malasia?

Cuando decidí
ir a esta expedición de 14 meses a Malasia, era consciente
de que superaba todo lo que había hecho antes. Hacía
fotografías para National Geographic, exposiciones fotográficas,
un libro y un CD-ROM. También rodé una película
y participé en 30 programas de radio. ¡Organizar
cada detalle fue una labor impresionante!
Viajé
con un pequeño equipo: un coordinador, el asistente de
cámara y el asistente técnico, mi mujer, un técnico
de sonido y otro fotógrafo. Cargamos con 2.000 Kg de equipo
que incluía paneles solares, material para la filmación
en vídeo y un globo de aire caliente. Y por supuesto la
comida: arroz, atún, sardinas, galletas, mermelada y conservas
de maíz.
Para
camuflarnos construimos 11 plataformas de entre 35 y 70 metros
utilizando el equipo de escalada. Anticipábamos donde iban
a alimentarse los animales y esperábamos días, semanas,
meses. Nunca sabíamos que es lo que se iba a acercar.
Trabajamos
períodos de tiempo extremadamente largos, lo que no dejaba
de ser agotador. Sin embargo, siempre tenía presente mi
meta: captar el alma del bosque y sus habitantes. Intentaba ver
más allá de las especies y buscar el carácter
propio de cada individuo o lugar.
¿Qué
animal te ha resultado más divertido de fotografiar?

Es difícil
responder a esa pregunta pero creo que los orangutanes en Borneo
son un firme candidato. En el equipo trabajamos durante mucho
tiempo construyendo plataformas sobre las copas de los árboles
desde las que tomar las fotografías. En vista de todo el
esfuerzo y de las grandes expectativas que teníamos, puedo
decir que el orangután es el animal que primero me viene
a la mente. Recuerdo una mañana fantástica en la
que conseguí unas estupendas fotos en movimiento de una
madre y su hijo mientras estos comían de un árbol
frutal.
¿Y
el más peligroso?

Creo que cuando realicé
en 2001 el encargo sobre la Cobra Rey para la revista National
Geographic. Se trata de la serpiente más venenosa del mundo.
Los leones asiáticos en la India tampoco fueron ningún
paseo por el parque; tenía que acecharlos a pie para acercarme
verdaderamente a estos grandes felinos. ¡Eso era emocionante!
Pero uno tiende a olvidarse de que la malaria es la enfermedad
que más muertes causa en el mundo. Y ésa es la enfermedad
que peor me lo ha hecho pasar.
¿Para
qué utilizas las unidades de flash cuando realizas fotografías
en las selvas tropicales?

Tomar fotografías
es como dibujar con luz y cuando las condiciones de luz son extremadamente
pobres (como ocurre en las selvas tropicales), entonces un trípode
y un flash son de una ayuda incalculable. Además pienso
que es divertido, proporciona muchas oportunidades y es un desafío
para el fotógrafo.
¿Ahora
que has ocupado tres portadas de National Geographic, ¿sigues
teniendo algún sueño como fotógrafo?

Por supuesto, siempre
es maravilloso que tus fotografías gusten y lleguen al
gran público, pero quizás soy un poco ingenuo ya
que mis objetivos y sueños con las fotos se centran en
conmover a la gente para que reaccione y dedique más cuidados
a la naturaleza. Si una foto puede inspirarles, tal vez pueda
hacer que empiecen a reciclar su basura, que elijan productos
respetuosos con el medio ambiente, que no tiren las pilas en cualquier
parte o que dejen de comprar productos realizados con madera de
selvas tropicales. A veces, cuando la gente joven viene y dice
que, por ejemplo, han realizado un viaje a una selva tropical
y han vuelto a casa realmente llenos de la experiencia, también
significa que si comienzan a viajar más por Suecia, su
propio país, descubren que aquí también tenemos
un entorno natural. Así que mi propósito es lograr
que la gente sienta algo cuando mire mis fotografías. Esa
es la fuerza esencial que me impulsa.
¿Algún
consejo para los aspirantes a fotoperiodistas?

Si eres sincero y
tienes algo que decir, esto se verá en tus fotografías.
Si deseas trabajar profesionalmente, intenta inspirarte en otros
fotógrafos y artistas de diferentes campos pero toma tu
propio camino. Fíjate en las expresiones en lugar de la
técnica. Una buena técnica es importante pero el
auténtico arte necesita venir de tu interior. ¡Sigue
a tu corazón!.
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