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ZOO-LOGICOS?
Las nuevas arcas de Noé



Por © Belén Etcehagaray / FNA

Muchas de las especies amenazadas hoy sobreviven protegidas
por las nuevas tecnologías. Con rejas que poco a poco tienden a
desaparecer, comenzamos a comprometernos con regresarle
al mundo uno de sus tesoros más preciados: la vida salvaje.

 

El origen de los Parques Zoológicos, se remonta a la antigüedad. En Roma se mantenían en cautividad muchos animales procedentes de África; aunque estos eran exhibidos, su finalidad principal eran los circos y anfiteatros.
A partir del siglo XVI, con la ocupación de las colonias por parte de los países europeos, llegaron muchos animales exóticos, los pocos que sobrevivían al viaje eran destinados a colecciones privadas.

Recién a principios del siglo XIX se crea el Parque Zoológico, convirtiéndose así en un paseo público que contenía como atracción animales salvajes confinados a jaulas para su exposición, desde donde los animales manifestaban comportamientos anormales: idas y venidas constantes, vaivenes de cabeza, golpes contra los barrotes. Por desgracia, ese tipo de Zoológicos fue el que se extendió por el mundo.

¿Nuevas arcas de Noé o prisiones para animales?

Algunos expertos sostienen que si bien los animales están mejor en los recintos artificiales que recrean su hábitat, los Zoológicos modernos sólo aprovechan la moda de la ecología para modernizar la presentación de aquella antigua feria de curiosidades. Utilizan la educación, entretenimiento y conservación como simple y débiles argumentos que justifican su existencia; invirtiendo fortunas en mejoras en sus parques, en vez de ser aplicadas a la protección de los espacios naturales de donde provienen los ejemplares.
¿Tiene sentido mantener a unas cuantas bandas de gorilas en un cautiverio suavizado, si su hábitat está siendo arrasado?

No deja de ser común el encontrar muchos de estos Parques Zoológicos donde existe una gran diferencia entre un primate jugando de rama en rama en un recinto adaptado a su ambiente natural, de aquel otro de la misma especie que nos brinda una imagen bucólica y triste encerrada en un espacio inadecuado. Lógico es que a partir de allí, se comiencen a cuestionar las funciones de todos los Parques Zoológicos.

Es cierto que la manera más eficaz de conservar la biodiversidad es establecer áreas naturales protegidas. Sin embargo, la cantidad de espacio que en el mundo de hoy se puede destinar a reservas, tiende a ser muy reducida, y la posibilidad de crear nuevas reservas, muy remota.
Las predicciones sobre el destino de los animales salvajes en su medio ambiente no son nada alicientes y están basadas en hechos ocurridos y que lamentablemente siguen ocurriendo: deforestación, contaminación, caza furtiva, destrucción del hábitat, vertidos tóxicos y comercio ilegal de flora y fauna.
El pronóstico para el resto de los seres que comparten el planeta con nosotros es bastante claro, y es que tienen problemas.

Según el Dalai Lama, “la destrucción de estos recursos está causada por la ignorancia, la avaricia y la falta de respeto por los seres vivos que habitan la tierra. Las generaciones futuras heredarán un planeta altamente degradado si la situación sigue como hasta ahora. Como dirían en occidente, demasiadas personas haciendo demasiadas cosas estúpidamente.”

Ante esta situación, la carrera contra el tiempo nos indica que, además de proteger los hábitat remanentes, se deben rescatar lo antes posible a todas aquellas especies próximas a desaparecer de la faz de la tierra y los Parques Zoológicos verdaderos de ser meras exposiciones, comenzaron a promover la conservación de las especies y sus ecosistemas, conjugando la investigación, la recreación y la educación procurando mantener la flora y fauna silvestre en cautiverio. Contribuyendo de esta manera al conocimiento, apreciación y preservación de la biodiversidad. De esta manera los programas de reproducción y conservación de algunos Parques Zoológicos, aparecen como una pieza clave en la defensa de la vida salvaje.

No todo está perdido

Existen instituciones donde reina la desidia, en las que los animales son las víctimas de la falta de recursos y de los malos tratos, por no decir de la omnipotencia del hombre. Pero también hay –gracias a Dios- instituciones modelo que ejecutan programas de conservación para propagar las especies en peligro de extinguirse y permitir que luego sean reinsertadas en sus hábitat naturales.

Según un informe de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza, en los últimos 500 años, la actividad humana llevó a la extinción a más de 800 especies de animales y vegetales. El desarrollo de la conciencia conservacionista, del trabajo propio de conservación y de los Zoológicos en si, han dado lugar al establecimiento de lineamientos para el mantenimiento y reproducción de animales en cautiverio, planteados en la primera Conferencia Mundial sobre la Reproducción de Especies en Peligro.

Estos objetivos han fomentado la creación de varias asociaciones y programas, como la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA) de Estados Unidos, que tienen como objetivo primordial la conservación de la vida salvaje.
En este aspecto el Audubon Institute forma parte de la AZA y colabora activamente con el Species Survival Plan, (programa de cría y conservación que actúa a nivel mundial). A su vez lleva trabajando desde hace varios años en programas de formación de profesionales del mundo entero, desarrollando tecnologías en el campo de la reproducción natural y artificial y promoviendo el desarrollo educacional.
Establecido en el Audubon Institute, existe un consorcio de 130 Zoológicos denominado el Zoo Conservation Outreach Group (ZCOG), que se dedica fundamentalmente a capacitar a profesionales que puedan aplicar sus conocimientos en su país de origen en pro de la conservación.

En la Universidad de New Orleans, el Centro Audubon se encarga de manejar uno de estos Zoológicos, el cual además tiene por misión conformar bancos de ADN, efectuar fertilización in-vitro, conservar embriones, huevos, espermas y todo tipo de células reproductoras de aquellas especies identificadas con alerta roja de desaparición.
En la actualidad, esta organización realiza investigaciones con 50 especies y espera incrementar su "nómina" a 200 especies durante los próximos años.

Las investigaciones hechas por el Zoológico de Missouri, no son menos sorprendentes e interesantes. Científicos de este centro se abocan a la inseminación artificial de aves, muy en particular aquellas con bajos índices de fertilidad y procreación.
En el ISIS (Sistema Internacional de Información de Especies) funciona una red informática que maneja las estadísticas vitales de más de ciento veinte mil ejemplares de los mil Zoológicos del mundo. La computadora madre, determina las parejas más adecuadas. Así, los animales son canjeados entre las diferentes instituciones y, en muchas ocasiones, esta cría en cautiverio, se lleva a cabo para devolver ejemplares a sus ambientes naturales.

Hoy en día existen numerosos ejemplos de especies de la fauna mundial que sobreviven y deben su recuperación gracias a este trabajo, como por ejemplo el Caballo Salvaje de Mongolia (Equus przewalskii), el Ciervo del Padre David (Elaphurus davidianus), el Oryx Árabe (Oryx leucoryx), el Gallo de Agua de UAM , el Tití Leonado, el Cóndor de California, el Minah de Bali, el Bisonte Europeo (Visón bonasus), o la Paloma Coronada (Goura cristata), entre otros.

La vida en un mundo artificial

Todos los Zoológicos del mundo deberían tomar la iniciativa de crear hábitat de donde procede cada una de las especies y animales que acoge, porque ésta es una manera de cuidarlos y quizás la única de conseguir reintroducir en la Naturaleza los animales en peligro de desaparecer.
Claro que no es sencillo y mucho menos económico: hay que conocer todos los detalles de su funcionamiento y las redes secretas que ligan a sus integrantes, lograr escenografías verdaderamente funcionales. Constructores y técnicos deben reproducir las condiciones de temperatura, humedad, intensidad de la luz y distribución de vegetales propios de la Naturaleza, y esto requiere de importantes sumas de dinero, lo cual no justifica su ausencia.

Mientras estos cambios se siguen produciendo, la destrucción de los ambientes naturales continúa incansablemente.
Cabe cuestionarse si alguna vez, terminará el diluvio de la inconciencia mundial y si los bioparques y Zoológicos tendrán, como lo tubo el arca bíblica, algún lugar donde dejar en libertad a sus animales salvajes, ya que en los últimos años sustrajimos mucho más de lo que podemos conservar y devolverle a la Naturaleza.

© Belén Etchegaray/ FNA


Estrategias de conservación empleadas por los Zoológicos

ESTRATEGIA
Transplante de embriones
Inseminación artificial

ESPECIES A LAS CUALES SE APLICO

Gaur Eland Caballo de Przewalskim bongo y babuino amarillo, caimán, pavo acelado, faisán, mono ardilla, babuino amarillo, panda gigante y gacela de Speke.

ESTRATEGIA
Propagación a corto plazo y reintroducción

ESPECIES A LAS CUALES SE APLICO

Cheetah, lobo, bisonte europeo, bisonte americano, oryx, onagro, cóndor andino, águila calva, halcón peregrino, ganso hawaiano, tortuga de las Galápagos, iguanas de tierra de las Galápagos.

ESTRATEGIA
Propagación a largo plazo

ESPECUES A LAS CUALES SE APLICO
Tigre siberiano, ciervo del ére David, bisonte europeo, faisán de Edward, Gaur, Cebra de Frevy, caimán chino, paloma rosada de la isla Mauricio y Tortuga radiada de Madagascar.

ESTRATEGIA
Incubación artificial

ESPECIES A LAS CUALES SE APLICO
Cocodrillo de Siam, Caiman chino, tortuga verde y muchas aves.

ESTRATEGIA
Adopción

ESPECIES A LAS CUALES SE APLICO
Halcón peregrino, águila calva, oso polar, varias aves acuáticas, palomas y pájaros.

Fuente Wilson (1988)

 

         

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