San
Ignacio Miní se estableció en 1696 en el
sitio donde hoy se encuentran las ruinas. Al igual que
las demás reducciones, los paraguayos las destruyeron
en 1817. Las ruinas fueron restauradas en forma total
en 1940, situación que permite hoy, con notable
exactitud, el trazado urbano de la reducción.
Un destino imperdible donde historia, religión
y naturaleza se conjugan para el asombro.
COMO
LLEGAR E INFORMACION GENERAL

Desde la ciudad de Posadas
salen micros de media distancia que lo dejaran en el centro
de la ciudad de San Ignacio y a tan solo tres cuadras
de la entrada de las Ruinas de San Ignacio Miní.
Tenga en cuenta que con el pago del valor de la entrada,
usted podrá ingresar a las Ruinas de Santa Ana,
Santa María la Mayor y Nuestra Señora del
Loreto.
San Ignacio Mini fué declarada por la UNESCO
Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año
1983.

Los sacerdotes
José Cataldino y Simón Masceta fundaron
en la región de Guayrá (Brasil), en 1630,
la reducción de San Ignacio Miní, junto
a otras que, en 1631, fueron asediadas en forma constante
por los bandeirantes o mamelucos (cazadores portugueses
de esclavos). Solo los pueblos de San Ignacio y Nuestra
Señora del Loreto se salvaron de los ataques y
en 1632 emigraron y se establecieron a orillas del río
Yabebirí, en la actual provincia de Misiones.

San Ignacio
Miní se estableció en 1696 en el sitio donde
hoy se encuentran las ruinas, al igual que las demás
reducciones, los paraguayos la destruyeron en 1817. Las
mismas fueron restauradas en forma total en la década
de 1940, situación que permite apreciar hoy, con
notable exactitud, el trazado urbano de la reducción.
En cada una de sus piedras
habita el espíritu de una fecunda unión
de culturas, la hispana y la guaraní, en una
simbiosis que deslumbró al mundo y que se mantiene
vigente con una riqueza cultural que comparten Argentina,
Brasil y Paraguay.
Uno de los
objetivos de la conquista y colonización española
en América fue la evangelización de los
pueblos indígenas. Los sacerdotes de la Compañía
de Jesús, abocados a la evagelizaciòn,
fundaron 30 pueblos: siete en Brasil, ocho en Paraguay
y quince en Argentina, de los cuales doce estaban en
territorio misionero.

En la actualidad
seis ruinas de las antiguas reducciones conforman el
Circuito Internacional de las Misiones Jesuíticas,
que constituyen un nuevo destino y uno de los mayores
atractivos turísticos de la región, donde
podrá iniciar un viaje alucinante a través
de las raíces de América, donde podrá
ponerse en contacto directo con la experiencia que aun
late viva en cada una de las piedras y en el paisaje
de los conjuntos jesuíticos.
ESTADIA
RECOMENDABLE

Un día completo.