En
el mundo de la fotografía de naturaleza, la ley de Murphy
se cumple a rajatabla, es así como cuando has llevado el
trípode te das cuenta que no lo necesitas y, cuando lo
dejas en casa, encontrarás infinidad de oportunidades en
que te será imprescindible… sea cual sea la situación
en la que te hayas encontrado, el trípode –aunque
molesto de transportar a veces- no deja de ser el mejor amigo
del fotógrafo de naturaleza.
Ya sea que cuentes con uno y quieras cambiarlo por un modelo que
se adapte mejor a tus necesidades, o que estés pensando
en adquirir tu primer trípode, te presentamos una serie
de tips para tener en cuenta.
Cuándo usar un trípode?
Aun cuando muchos piensen que trabajar en el campo con un trípode
es un incordio, éste no deja de ser uno de los complementos
imprescindibles para fotografía de naturaleza, con muchos
más usos de los que uno pudiera pensar a priori.

© Belen
Etchegaray
Cuando nos enfrentemos a escenas con poca luminosidad, cuando
deseemos realizar fotografía nocturna, o con exposiciones
largas; cuando queramos hacer fotografía macro donde
ganar profundidad de campo es fundamental; cuando fotografiemos
cascadas buscando diferentes efectos, en fotografía de
paisaje; incluso si estamos pensando en crear imágenes
HDR o en realizar fotografía panorámica, su uso
se hace indispensable.
Cómo
debe ser un buen trípode?
De base tiene que ser robusto y estable como para poder soportar
el peso de nuestra cámara y de los diferentes objetivos
sin sufrir el más leve movimiento. Un buen agarre de
la zapata nos permitirá quedarnos tranquilos a la hora
de dejar nuestro equipo apoyado en él, aun en condiciones
de viento.

©
Florencia Jorba
En
el mercado se pueden encontrar infinidad de modelos, siendo
los fabricados en aluminio o fibra de carbono los más
comunes. Aparte de la diferencia sustancial en el costo de cada
uno de ellos, la diferencia principal es el peso, siendo los
de fibra de carbono los más livianos. Este no es un dato
menor si tenemos en cuenta que, en muchas oportunidades, tendremos
que cargar ese peso sobre nuestra espalda durante largas jornadas
caminando en el campo… pero no nos engañemos, el
trípode tiene que ser liviano pero robusto y estable.
Más
allá del material con el que esté fabricado, existen
modelos que sus patas están divididas en 3 o 4 secciones;
ambas opciones tienen sus ventajas y desventajas, por lo que
la elección de uno u otro dependerá de las necesidades
del usuario.
Los trípodes con mayor cantidad de secciones, permiten
que al cerrarlos ocupen menos espacio; mientras que esta virtud
tiene sus inconvenientes, dado que los hacen menos estables
y requieren de mayor tiempo de apertura y cierre de sus partes,
cosa que no ocurre con los de 3 secciones.

©
Roxana Fionda
Un
detalle no menor y que no todos tenemos en cuenta es la altura
que logra cada modelo, dado que de ésta dependerá
que realices tus fotografías con mayor o menor comodidad.

©
Roxana Fionda
Con el trípode completamente abierto, comprueba el
peso que soporta tanto las patas como el cabezal, ya que ambos
elementos soportarán el peso completo de tu equipo.
En
lo que respecta a la rotula, existen muchos modelos, pero a
la hora de recomendar me inclinaría por la rotula de
bola por su rapidez de uso y precisión.
Su característica principal es que posee un único
punto de control que bloquea o desbloquea el movimiento, esto
nos permite un gran poder de movimientos con los que podemos
regular, con un solo control, la posición del mismo con
una mano, mientras que con la otra sujetamos y controlamos la
cámara, brindándonos de esta manera una rapidez
de acción que no todas las rótulas ofrecen y que
son fundamentales para la fotografía de fauna.

©
Roxana Fionda
Si
entre las ramas de la fotografía de naturaleza, te atrae
la fotografía macro, a lo antes mencionado, le tendrás
que prestar atención a la columna principal del trípode,
dado que ésta no solo te permitirá aumentar la
altura del trípode (aunque perdiendo algo de estabilidad),
sino que, principalmente, existen columnas a las que se las
puede ajustar horizontalmente e, incluso, invertir la posición,
con lo cual lograremos colocar nuestra cámara casi al
ras del suelo, posición más que oportuna para
la fotografía macro.

©
Belen Etchegaray

©
Belen Etchegaray

©
Belen Etchegaray
Dentro
de los accesorios que son de ayuda, existen los burbujas que
nos permitirán asegurarnos de mantener los horizontes
derechos en superficies de terreno complicadas; mientras que
el uso de la correa, nos ayudará a transportarlo sin
necesidad de llevarlo agarrado de la mano o enganchado en la
mochila.